COVID-19, Derecho, Estados de alarma, excepción y sitio, Pandemias

¿Era necesario un salvoconducto para salvar las navidades en época de coronavirus?

Una pregunta bastante incómoda, al menos así debería ser. Desde que comenzó 2021 y hemos visto un aumento de casos por haber permitido la celebración de las navidades a lo grande como si no estuviera la pandemia por COVID-19 con nosotros ha resultado ser un grave error. Pero los políticos españoles, como siempre, se lavan las manos.

En primer lugar, cabe añadir que “los expertos alertaron a finales de octubre de que situar la Navidad como el horizonte en el que tener controlada la pandemia implicaría repetir el error de la desescalada exprés del verano de 2020. Un mes después, en noviembre, un informe del Centro Europeo de Control de Enfermedades ratificaba que relajar las medidas para las fiestas implicaría un repunte de los contagios en enero. Ese momento ya ha llegado. La incidencia del SARS-CoV-2 alcanza en España niveles máximos: este martes se registraron 25.438 casos y 408 fallecidos, con una incidencia acumulada de 454 casos por cada 100.000 habitantes.

Por territorios, la incidencia media en 14 días ha alcanzado en Extremadura el punto más alto con 1.076, seguido por Madrid y Baleares, con 621 y 600, respectivamente, y Castilla La Mancha con 595. Aunque la incidencia es el baremo principal para medir el estado epidemiológico, hay otros como la ocupación hospitalaria, la de las camas UCI o la positividad de las pruebas que también están en alza. Respecto a esta última, que según los criterios de Salud Pública no debería superar el 5%, la Comunitat Valenciana registra un 29%, Castilla La-Mancha un 27%, Murcia un 22% y Madrid un 19%.

“Eran las medias adecuadas con la información que teníamos”, aseguraba ese martes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, preguntado sobre el balance que hace el Gobierno de las normas establecidas para las fiestas. “Lo hemos pasado quizá demasiado bien estas Navidades”, apuntaba un día antes el principal responsable técnico del Ejecutivo, Fernando Simón. https://www.dailymotion.com/embed/video/x7yn06z?api=postMessage&apimode=json&autoplay=false&embed_index=1&id=f388aa2593fcac&mute=true&origin=https%3A%2F%2Fwww.eldiario.es&pubtool=cpe&queue-autoplay-next=true&queue-enable=true&ui-highlight=false

Pero hace apenas dos meses el mensaje eran otro. Líderes autonómicos y dirigentes de diferentes partidos criticaron el estado de alarma que el Gobierno propuso para su aprobación por el Congreso y que debería extenderse hasta mayo. Los partidos de la oposición, salvo Ciudadanos, votaron en contra. El líder del PP, Pablo Casado, reclamó que solo durara ocho semanas y dejar así fuera precisamente las Navidades. Algunos de los aliados parlamentarios, como ERC o Compromís, estuvieron a punto de votar también no. Vox anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional.

El decreto ofrecía a las comunidades autónomas la posibilidad de modular las medidas de restricción de movimientos y de reuniones para hacerlas más restrictivas. Aun así, recibió las críticas por ejemplo del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien consideró “demoledor” el estado de alarma ya que, dijo, se cargaría “el consumo en Navidad”. “Hablar de un estado de alarma y un toque de queda es demoledor para la economía de España. Hemos puesto en cuestión la Navidad y la Semana Santa”, dijo el presidente gallego entonces. https://www.dailymotion.com/embed/video/x7yn0cb?api=postMessage&apimode=json&autoplay=false&embed_index=2&id=f389b65c8fe3c6&mute=true&origin=https%3A%2F%2Fwww.eldiario.es&pubtool=cpe&queue-autoplay-next=true&queue-enable=true&ui-highlight=false

Ese mismo discurso se extendió desde otros gobiernos autonómicos. Pocos días después de Feijóo, era el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, quien apelaba directamente a ese objetivo, cuando ya los expertos vaticinaban que no se iba a poder hacer: “Si hay que cerrar, que se cierre cuanto antes para salvar la Navidad“. El vicepresidente de Madrid, Ignacio Aguado, planteaba también en octubre, cuando la región había sido en las semanas anteriores una de las de mayor incidencia del coronavirus en toda Europa, “tener una mesa de Navidad como Dios manda””.

Como se puede ver, los políticos que los españoles tienen actualmente sólo han estado preocupados, desde el inicio de la pandemia por Covid-19, en salvar etapas como el verano o las navidades, en vez de cumplir sus funciones que la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico les imponen.

Y lo peor de todo no es que no vean sus errores, sino que quieren seguir cometiéndolos, lo cual se puede ver perfectamente en que ahora, y con una tercera ola tras las navidades bastante mala, quieran salvar la Semana Santa. Ojalá los ciudadanos se den cuenta que no hay que hacer caso a estos truhanes y actuar con cabeza.

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