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Adicción a las nuevas tecnologías. Su influencia en los más jóvenes. Problemas jurídicos y morales.

En primer lugar, se ha de conceptuar el comportamiento humano como “el conjunto de conductas exhibidas por el ser humano e influenciados por la cultura, las actitudes, las emociones, los valores de la persona, la ética, el ejercicio de la autoridad, la relación, la coerción y/o la genética (Munárriz, 2005). Estas conductas que posee el individuo son evaluadas por la norma social y regulada por diferentes medios de control social referente al grupo al que estas pertenezcan, por lo que el comportamiento de la persona cae dentro del rango de lo que es visto como lo común en el grupo al que pertenece el individuo.

El comportamiento humano es influenciado principalmente por factores tanto externos como internos a la persona, Salluzzi y Rossi (2014) mencionan que la conducta humana son las acciones del hombre en relación con el medio, manifestándose como una búsqueda de equilibrio; por ellas se integran nuestras necesidades con las posibilidades que nos presenta el medio por lo que dichas acciones no son siempre visibles desde el exterior sino que se manifiestan de dos dimensiones: la exterior y la interior; en donde la dimensión exterior se refiere a las conductas observables, tales como, una expresión de júbilo y la interior, a las conductas que no se ven, pero que acontecen, tales como las de un sujeto que permanece quieto pero que piensa. La conducta, a la vez, se manifiesta en tres áreas: en la de las expresiones del cuerpo, en la de las relaciones sociales y en la de las expresiones mentales.

La interacción bidireccional entre el sujeto y su medio involucran al comportamiento humano en el que intervienen una serie de competencias para que este sea adaptativo al sociedad, DuBrin (2008), manifiesta que en un comportamiento adaptativo dentro de relaciones humanas debe haber habilidades tanto funcionales como genéricas, refiriéndose a funcional al hablar de la rol que desempeña un individuo en cualquier relación adaptativa y genérica al departir acerca de valores y habilidades interpersonales.

Esto quiere decir que en cualquier relación dada entre el sujeto y su medio existen variantes que regulan dicha bidireccionalidad, aumentando o disminuyendo la reglamentación dependiendo de las circunstancias y del tiempo, determinando el beneficio o patología en el individuo”.

En segundo lugar, en cuanto a la adicción como alteración de la conducta o comportamiento, se ha de señalar que “la conducta dependiente en extremo es reconocible con facilidad, Chávez (2012) manifiesta que las personas con este tipo de comportamiento toman la forma de vínculos francamente pegajosos, e incluso parasitarios y de una sumisión a los deseos de los demás.

Las personas dependientes se dejan llevar hacia ocupaciones y relaciones matrimoniales que sean de tipo protector y poco exigentes y por lo general, estas personas se adhieren a los demás haciendo concesiones únicamente con el afán de recibir algo a cambio y de proteger su propia posición dependiente.

Actualmente hay conductas que socialmente son aceptadas y adaptativas como comprar, jugar, conectarse al internet, practicar cybersexo entre otros y tienen la característica común de proveer un estado de gratificación inmediata. Cuando la relación que comienza a tener el individuo con estas tiende a ser problemática (porque pasa excesivo tiempo realizándolas, o desplaza otras actividades que se realizaba comúnmente, etc.) se considera que la persona padece una adicción conductual (Alonso-Fernández, 2003; Echeburúa, 1999; González Duro, 2005; Holden, 2001 & Lemon, 2002). Debido a que la adicción está afectando las áreas de la persona adicta.

Considerándose así que posiblemente el progreso social y la creación de las nuevas tecnologías promuevan ciertos patrones de comportamientos abusivos y dependientes en algunos individuos en especial en la población adolescente”.

En este punto, se ha de señalar que la adicción, en atención a lo dicho se puede conceptuar como “una dependencia excesiva que traen consigo graves consecuencias en la vida real que deterioran y destruyen la vida personal, familiar, social, escolar y laboral del sujeto, puesto que la capacidad de funcionar de manera efectiva se ve afectada a causa de una adhesión, (Echeburúa, Labrador, & Becoña, 2009). Por lo que es de vital importancia conocer y analizar el tipo de comportamientos de la persona adicta debido que presentan los mismos síntomas y consecuencias similares a cualquier otra adicción o alguna práctica abusiva en general.
Por lo tanto una adicción no solo se da por el consumo de alguna sustancia sino también por practicar alguna actividad particular de forma excesiva, por lo que es considerada como una enfermedad tanto física como emocional, considerada por la Organización Mundial de la Salud (2003), no solo como una dependencia sino una necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona por lo que dicho placer está conformado por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos (síndrome de abstinencia) del adicto, y estos actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la sensación o efecto deseado y para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos).

Bajo la misma premisa y tomando en cuenta la definición que propone la Organización Mundial de la Salud (2003), sobre la adicción es necesario y esencial diferenciar los términos uso, abuso y dependencia, es así que el uso se lo puede concebir como una acción que se la realiza habitualmente pero en la que existe control de parte del sujeto, mientras tanto el abuso seria definido como el uso excesivo o inadecuado de una determinada acción y por último la dependencia vendría a ser una acción efectuada en exceso en la cual no existe ni racionalización y tampoco control de quien la ejerce”.

En tercer lugar, y para ir centrando un poco más el tema, se ha de señalar, dentro de las clases de adicciones que existen, que “la adicción psicológica es considerada como una adicción no química pero posee los mismos síntomas que cualquier otra, Treuer y Furedi (2001), señala que una adicción se caracteriza por la pérdida de control y dependencia. Todas las conductas adictivas están controladas inicialmente por reforzadores positivos, el aspecto placentero de la conducta en sí, pero terminan por ser controladas por reforzadores negativos y el alivio de la tensión emocional, por lo que el individuo adicto busca concretar la actividad para lograr el alivio del malestar emocional, transformándose así esta adhesión en un fuerte deseo o sentimiento de compulsión.

En este mismo sentido Alvarado (2002), menciona que en una adicción psicológica intervienen los mismos factores genéticos, psicosociales y ambientales que influencian su desarrollo al igual que en una adicción química, estableciendo así la magnitud de una adicción psicológica siendo esta una enfermedad progresiva y peligrosa, porque la práctica de estas actividades como uso del internet o móvil son muy comunes y habituales para la sociedad.

En la actualidad nos encontramos inmersos en una sociedad de la información y de las nuevas tecnologías, en donde la utilización de celular e internet se han convertido en prácticas ordinarias y cotidianas siendo objeto fácil de caer en una adicción psicológica, Rodríguez (2010), mencionan bajo la misma línea que cualquier conducta normal placentera es susceptible de convertirse en un comportamiento adictivo y por tanto su compulsividad, producir algún grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas, pero los niños y los adolescentes constituyen la población más vulnerable a sufrir este tipo de adicción que, a su vez, son los usuarios más expertos pero los más inmaduros.

Según estos autores los componentes fundamentales de los trastornos adictivos serían la pérdida de control y la dependencia. Por lo tanto lo importante en la adicción no es la actividad concreta que genera la dependencia, sino la relación que se establece con ella y que no es capaz de controlar”.

Dicho esto, se ha de decir que “existe una adicción psicológica cuando existe una absoluta necesidad de desarrollar cualquier actividad y se experimenta una serie de sintomatología si dicha actividad no se la lleva a cabo por lo que cualquier comportamiento que cumpla estos seis criterios puede ser definido operacionalmente como adicción psicológica:

Tabla1.1: Criterios de Adicción Psicológica
Sintomatología de Adicción Psicológica

Saliencia: Una actividad particular se convierte en la más importante en la vida del individuo y domina sus pensamientos, sentimientos y conducta.

Modificación del humor: Experiencias subjetivas que la gente experimenta como consecuencia de implicarse en la actividad.

Tolerancia: Proceso por el cual se requiere incrementar la cantidad de una actividad particular para lograr los mismos efectos.

Síndrome de abstinencia: Estados emocionales desagradables y/o efectos físicos que ocurren cuando una actividad particular es interrumpida o repentinamente reducida.

Conflicto: Se refiere a los conflictos que se desarrollan entre el adicto y aquellos que le rodean (conflicto interpersonal), conflictos con otras actividades (trabajo, vida social, intereses, aficiones), o dentro de los propios individuos que están involucrados con la actividad particular.

Recaída: Es la tendencia a volver a los mismos patrones iniciales de la actividad en la forma más extrema de la adicción, tras muchos años de abstinencia o control (Citado en (Madrid López, 2000). La persona vuelve a tener los mismos síntomas presentes en una adicción.
Fuente: (Griffiths, 1998)
En las manifestaciones clínicas se debe considerar que el mayor problema que tienen las adicciones psicológicas no son sólo los efectos que producen a corto plazo sino los efectos que producen a medio y a largo plazo.
1.3.5 Causas de la Adicción Psicológica
Las agentes causantes que predisponen al sujeto a caer en una adicción psicológica son varias y estas variaran de acuerdo a la historia personal de cada individuo pero, Figueroa (2012) considera que las más importantes son:
• Vulnerabilidad psicológica: Parecen existir ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones no químicas, entre las que cabe citar:

Impulsividad.

Estado de ánimo disfórico.

Intolerancia a los estímulos displacenteros, tanto físicos como psicológicos

Baja autoestima.

Estilo de afrontamiento inadecuado ante las dificultades cotidianas

Egocentrismo.

Búsqueda de sensaciones.

Carencia de afecto consistente de manera que el individuo trataría de llenar esa carencia por medio de su adicción.

Un individuo con una personalidad vulnerable y con una débil cohesión familiar (desapego, conflicto, etc.) presenta un alto riesgo de convertirse en adicto si, además, está habituado a las recompensas inmediatas, existe disponibilidad del objeto de su adicción, se encuentra presionado por el grupo, está expuesto a estresores (fracaso escolar, frustraciones afectivas, etc.) o muestra vacío existencial (inactividad, aislamiento social, falta de objetivos, etc.).

Desintegración familiar: Las relaciones que sostienen principalmente los menores con sus padres durante la etapa de la adolescencia son uno de los factores que proporcionan el desarrollo o no de cualquier adicción. Bajo esta misma premisa Robles (2012), menciona que una crisis es un problema, y son situaciones de peligro porque presentan acontecimientos poco habituales o desconocidas, conlleva la necesidad de un cambio y la consiguiente pérdida de algo que puede empeorar las cosas. Pero al mismo tiempo brindan la oportunidad de crecer y aprender.

Problemas de Autoestima: La primera relación transcendente en la vida del individuo es la relación familiar, ya que la familia es el inicial y más importante contexto que permite al ser humano desarrollar su autoestima. Bajo esta misma línea Carillo (2009), manifiesta que dependiendo de cómo es la familia, la persona ira formando su autoestima en pro de la persona mientras que al no sentir la estima de parte de los padres los adolescentes tendrán baja autoestima y serán objeto fácil de cualquier vicio.

Falta de Programación de Tiempo libre: Actualmente los jóvenes pasan más tiempo solos y con poco control en la administración de su tiempo lo que ha provocado que ocupen su tiempo de forma inadecuada cayendo más fácilmente en las adicciones”.

En cuarto lugar, se ha de señalar que “los estudios demuestran que cada vez se incrementa más el uso patológico de la tecnología. Estos preocupantes resultados sirven de argumento para que muchos expertos soliciten una regulación.

Mientras las estadísticas evidencian un incremento del uso compulsivo de tecnologías por parte de jóvenes y adolescentes y el Ministerio de Sanidad anuncia como novedad las primeras actuaciones frente a la adicción a las nuevas tecnologías y el juego como parte de la Estrategia Nacional de Adicciones aprobada este mes por el Consejo de Ministros, se comienza a valorar una nueva regulación normativa.

En España, el 18 % de la población de jóvenes de 14 a 18 años usa de manera abusiva las tecnologías y un 0,9% reconoce haber jugado antes de los 18 años en plataformas online. Para María Jesús Herrera, socia de Sagardoy Abogados, “las estadísticas son preocupantes, por lo que esta evolución tan negativa de su uso hace que deba considerarse necesaria una posible regulación de su uso. Consultando estudios sobre la materia se deduce que el patrón de todas las adicciones -tabaco, alcohol, drogas, juego o nuevas tecnologías- es similar. Hay una necesidad de consumo que evidencia trastornos de conducta cuando se produce la privación de acceder a aquello que genera la adicción”.

Una opinión similar es la de José María Torras, magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, quien considera que “el uso patológico de las nuevas tecnologías resulta preocupante. La incidencia de adicciones sin sustancia reclama una pronta regulación en el ámbito educativo y preventivo de los potenciales riesgos derivados del uso excesivo de las mismas y la distorsionada percepción de la eventual responsabilidad penal que ese inadecuado uso puede acarrear a los jóvenes”.

Riesgos de las adicciones sin sustancia o comportamentales

El uso compulsivo de Internet medido por la escala CIUS (The Compulsive Internet Use Scale) afecta en España a un mayor número de mujeres (14 a 17 años) que de hombres. Una situación que se repite en lo que se refiere al consumo de tabaco, drogas y alcohol. La diferencia es que si bien el consumo de drogas y alcohol está regulado por dos leyes especializadas, el uso compulsivo de Internet carece de normativa estatal.

Al margen de la ley de atención integral de adicciones y drogodependencias del Gobierno vasco que establece medidas de promoción y prevención de la salud que se extiendan a conductas que puedan evolucionar en precursoras de una futura adicción a nuevas realidades como las tecnologías digitales, no existe normativa aplicable en el resto del país.

“Hay que educar en el uso de Internet con autocontrol”

Sin embargo, Borja Adsuara, abogado, experto en derecho y estrategia digital, considera que la adicción no se arregla con la legislación. En palabras de Adsuara, “hay que separar” el uso excesivo de las tecnologías de una adicción o trastorno. “No todo uso excesivo es una adicción en términos psiquiátricos ni existe un grado de trastorno. Por tanto, lo que detectamos en los estudios realizados es una falta de autocontrol. Las redes sociales saben cómo llamar la atención y para esto hay trucos que permiten entrenar el autocontrol”.

En la misma línea se expresa Francisco Babín Vich, delegado del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas, quien cree que cuando hablamos de adicción a las nuevas tecnologías, “el objeto no es la abstinencia, ya que las tecnologías aportan beneficios”. En este caso, “nuestras recomendaciones van dirigidas a los padres y se refieren a la supervisión del tiempo de uso o la posibilidad de compartir elementos como las cuentas de correo o las redes sociales”.

De hecho, Adsuara reitera que cuando se habla de alguien enganchado a Internet nos referimos a “adicciones que afloran a través de la Red”. Para el experto, “hay que estudiar el motivo por el que el niño pasa tiempo en redes sociales. Las causas de unos comportamientos que no son una adicción, pero que son excesivos. “El problema es la raíz de estos comportamientos y esto sólo es el síntoma. El niño o adolescente puede tener déficit de autoestima”, concluye.

Rendimiento laboral y uso excesivo de tecnología

Un último aspecto a abordar es la relación entre el rendimiento laboral y el uso abusivo de la tecnología. Como factores negativos del uso de nuevas tecnologías, el Memento Derecho de las Nuevas Tecnologías enumera la dependencia tecnológica y el coste de adquisición y mantenimiento de la tecnología. Según aparece reflejado en la obra, desde un punto de vista individual, esta dependencia puede repercutir en la aparición de riesgos psicosociales para el empleado, como estrés y ansiedad.

Para el magistrado José María Torras “la irrupción de las nuevas tecnología ofrece ventajas para una mayor eficiencia y calidad en la prestación laboral como el teletrabajo, pero presenta aspectos negativos, ya que la hiperconectividad constituye un factor altamente disruptivo en el quehacer profesional, que puede afectar a la salud”.

En quinto lugar, se ha de indicar que “hablar de redes sociales implica la comprensión de su significado. Una red social es una estructura compuesta por un conjunto de actores, individuos u organizaciones que están vinculados por lazos interpersonales, que se pueden interpretar como relaciones de amistad, parentesco o intereses comunes. Considerándolas así, todos pertenecemos, de una u otra forma, a una red social. Hoy en día, y de manera específica las redes sociales en Internet (RSI), son esquemas que permiten a los individuos atender un punto de interés común para compartir contenidos en diversos formatos de comunicación y establecer relaciones interpersonales. Su peculiaridad es la posibilidad de comunicación por medio de la red de redes.

Toda vez que las personas requieren de forma natural establecer comunicación con los demás y las RSI han roto las barreras del tiempo y espacio para establecer y continuar las relaciones interpersonales por medio del intercambio de ideas, las RSI se han convertido en una importante oportunidad para los usuarios ya que se proveen medios de comunicación asíncrona y síncrona.

La importancia de las RSI radica en la facilidad que hoy se tiene para suscribirse a ellas, la rapidez para el envío y recepción de información, el resguardo y distribución de la narrativa que se expresa, la adición y multiplicación de contactos, la versatilidad de temas a atender prácticamente al mismo tiempo, la forma expedita de allegarse nuevas relaciones e, incluso, para desapegarse de ellas. De acuerdo con la organización ComScore, el uso de RSI es la actividad más popular en todo el mundo, representan casi uno de cada cinco minutos empleados en Internet a nivel mundial. En el 2011 se calculó que, de las personas mayores de 15 años de edad, el 82% accede a Internet desde una computadora personal en casa o el trabajo y cada uno de ellos tiene una cuenta en alguna RSI, twitter y correo electrónico. En ese entonces, Facebook tenía más de la mitad (55%) de la audiencia mundial.

Es interesante conocer que existe un gran número de RSI con gran diversidad de temáticas y su popularidad depende en gran medida del área geográfica en la que se ubica la fuente de soporte, el tema que se atiende y el o los idiomas originales de los usuarios destinatarios. Diversas fuentes de información han intentado medir el ranking de las RSI y la mayoría coinciden en que Facebook, Flickr, LinkedIn, Myspace, Twitter, Badoo, hi5, Orkut, Qzone, Renren fueron las principales 10 RSI en el mundo durante 2010-2011, según reportan Google, Periodista Digital, Web Empresa 2.0, Taringa, SocialDente y El Economista.es.

En un estudio realizado por Mashable, se reportó el número de cuentas que acogen las siguientes RSI en el primer cuarto del 2012 en Estados Unidos: Facebook, siete billones; Twitter, 182 millones; Pinterest, 104 millones; Linkedln, 86 millones; Tagged, 72 millones; Google+, 61 millones. En el caso de México, la Asociación Mexicana de Internet (AMIPICI) reportó que el 90% de los encuestados en un estudio realizado en el 2012, usan FaceBook, Twitter, YouTube, Google+ y LinkedIn. Los grupos de edad de los usuarios que más utilizan Facebook, Twitter, YouTube y Google+ oscilan entre los 12 y los 34 años, siendo la mayor proporción los que se encuentran entre los 12 y los 24 años. Parte de esta información se confirmó por medio de la Consulta Mitofsky, que aseveró que el 57% de los usuarios de Facebook tiene entre 18 y 30 años. En el caso de Twitter, la mayor penetración está en los jóvenes, personas escolarizadas y en niveles socioeconómicos altos; el 60% de sus usuarios tiene entre 18 y 30 años. Por su parte, Social Baker afirmó que existen cerca de 40 millones de cuentas en Facebook registradas en México, con lo que ocupa el quinto lugar en el ranking mundial. Con respecto a Twitter, Semiocast relató, a inicios del 2012, la existencia de cerca de los 10.5 millones de cuentas registradas desde México, ocupando así el séptimo lugar mundial.

Si bien es cierto que existen diversos medios de comunicación apoyados por las tecnologías de la información y la comunicación, no todas las opciones proveen al usuario de la diversidad que ofrecen las RSI especializadas. En el caso de la plataforma Facebook tenemos la posibilidad, entre otras, de revisar perfiles de los amigos potenciales y los aceptados; buscar, invitar, recibir o rechazar contactos, formar nuevas comunidades o grupos, sub grupos o combinaciones de ellos; colocar imágenes, clasificarlas, asignarlas al muro, calificar, tocar y etiquetar éstas; enviar mensajes instantáneos (chat) o usar el correo electrónico con una bandeja para integrar o compartir mensajes recibidos; interactuar cara a cara por medio de videoconferencias; jugar en miles de espacios recreativos sociales; postear mensajes sindicados (RSS), usarla como espacio de referencia para redirigirse a otros sitios Web de interés y combinar herramientas de comunicación con otros recursos de la Web, incluyendo Twitter; administrar eventos con calendario que alerta sobre las fechas registradas, así como localizar, compartir, ver y escuchar archivos de música o video.

En su caso, Twitter es una aplicación web gratuita de microblogging (140 caracteres en el mensaje) que reúne las ventajas de los blogs, las redes sociales y la mensajería instantánea. Ambas aplicaciones, Facebook y Twitter, funcionan vía web, en el teléfono móvil u otros dispositivos que se conectan a la red de redes.

COMUNICACIÓN

No obstante la diversidad de funciones de corte comunicacional que pueden aprovecharse en los escenarios de las RSI, es importante aclarar que una cosa es el “proceso de transmisión de información” y otra el “proceso comunicativo”. En el primero prevalece el carácter estático en el rol del emisor, mientras que el proceso comunicativo se caracteriza por la acción recíproca entre emisor y receptor al cambiar constantemente dichos roles. El envío de un mensaje (datos) a través de los medios de comunicación de la RSI no garantiza que el potencial receptor lo reciba para transformarla en información. Cuando el emisor envía un contenido hacia otra persona —el potencial receptor— y ésta lo decodifica (lo descifra y lo entiende= información) para cambiar posteriormente su rol de receptor al de emisor y actuar de manera recíproca para retroalimentar al emisor original acerca del contenido recibido, se promueve la interacción social según lo explica Saladriga. Visto desde esta perspectiva el proceso comunicacional, es menester recordar algunas de las definiciones de la comunicación:

“…intercambio de sentimientos, opiniones o cualquier otro tipo de información mediante habla, escritura u otro tipo de señales”;

“…es un proceso de transmisión de estructuras entre las partes de un sistema que son identificables en el tiempo o en el espacio”;

“…mecanismo por medio del cual existen y se desarrollan las relaciones humanas, es decir todos los símbolos de la mente junto con los medios para trasmitirlos, a través del espacio y preservarlos en el tiempo”; “…fenómeno transaccional en que se influyen o afectan recíproca o mutuamente los miembros integrantes”. (Tomadas de Flores).

La diversidad de definiciones obedece a que los estudiosos de la comunicación han centrado su atención en el proceso de transmisión del mensaje, la eficacia del proceso, el significado del mensaje o en la transmisión simbólica, según informó Beltrán en el 2006.

Trastornos de conducta

El mundo va cambiando y con la popularización de las RSI se ha identificado una diversidad de nuevas conductas en las sociedades y sus individuos. En el campo de la salud, hoy en día se habla de un nuevo género de “adicciones” como la Adicción a Internet, al cibersexo o la Adicción a las redes sociales, temas que la literatura internacional de la psiquiatría y la psicología aún estudian. La repercusión de las apreciaciones interpretadas como conductas atípicas por el uso de los recursos en Internet promovió que durante el 2012 se analizara la pertinencia o no, de considerar a éstas dentro de la clasificación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) que se publicó en mayo del 2013 por la American Psychiatric Association, ya que en el mismo Manual, en su versión DSM-IV, no se incluyó el tema, como comenta Luengo.

Fuera de la posible inserción de las diversas “adicciones” derivadas del uso de Internet en el Manual comentado, en este tema ha sido evidente cada vez más una variedad de conductas que anteriormente no se observaban en las personas, precisamente porque no existían los recursos que hoy ofrece Internet; al menos no estaban a disposición del público como ahora. Este tipo de conductas “anormales” fueron estudiadas desde la segunda mitad de la década de 1990, aún como posible adicción a Internet pues no se había difundido ni desarrollado la amplia variedad de recursos de comunicación que se tienen hoy en día. Actualmente se ha tomado con dedicación el tema y existen organizaciones que dan por hecho la existencia de adicciones ligadas al uso de Internet o sus servicios. Como ejemplo, se pueden observar los siguientes Sitios Web que apoyan a la sociedad en la identificación o análisis de la posible adicción a Internet y los posibles tratamientos: la Rider University, el Center a place of hope o el Healthy Place de la American’s Mental Healt Channel.

Es necesario aquí dirigir nuestra atención en el término “anormal” pues su significado tiene diversas interpretaciones. Iniciemos con la pregunta ¿anormal (en contraposición a “normal”)… para quién? Veamos algunos ejemplos:

En el 2011, en la ciudad de Oaxaca, México, le fue negado a una pareja de mujeres la solicitud para contraer matrimonio por la vía civil. Las autoridades respectivas sustentaron la negativa en el Código Civil Estatal, mismo que considera al matrimonio como la unión legal entre un hombre y una mujer (Periódico Provincia).23

En este caso, lo “normal” está supeditado a la “norma”, derivada de los usos y costumbres de una comunidad, no obstante que en otros Estados de la República Mexicana y otros países se han modificado los códigos civiles en el tema y es permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Otro ejemplo: para un gran número de personas mayores de 65 años, una videoconferencia a través de una computadora puede parecerle algo “no normal” (anormal) ya que en gran parte de su vida no tuvo contacto con este recurso; pero para la mayoría de los jóvenes de hoy es parte de la vida cotidiana, igual que lo es el uso de los dispositivos móviles y las RSI. Aquí, lo normal se subordina al criterio relativo del número o frecuencia de uso del elemento en cuestión, con respecto a la vida de las personas.

En China se penaliza, so riesgo de ser bloqueados y hasta perseguidos por la ley, a los usuarios de las RSI que usan el nombre del político “Bo Xilai” o sus siglas “BXL” debido a que las autoridades del país interpretan dicha acción como amenaza, por los posibles rumores relacionados con protestas civiles, que pueden encauzar problemas sociales orientados hacia un “golpe de Estado”, según reportó Lara.24 Es decir, para el gobierno chino, el uso de las RSI para comunicar mensajes de índole política atenta contra la funcionalidad de su organización. Hacer uso del medio para enviar mensajes de índole política es anormal entre los chinos.

De lo anterior podríamos aceptar que el comportamiento, calificado como “anormal” es aquel que se desvía de las reglas o criterios de lo que se considera correcto en un cierto grupo de personas, en una cultura y en un momento histórico determinado.

De manera específica, en el campo de estudio del comportamiento humano el tema ha sido analizado desde varias ópticas para intentar comprender las denominadas conductas anormales (Sarason y Sarason)25 y, en términos generales, el hito de la psicología anormal está en la comprensión y descripción de aquello que provoca estados de infelicidad y conductas desordenadas en las personas. Por lo anterior es que estudia las conductas desadaptadas (desequilibrio entre lo que la gente hace y desea hacer, además de lo que le requiere el ambiente en que se desenvuelve), sus causas, consecuencias y tratamiento. Como comentó Chopitea,26 esto incluye lo referente a lo que se siente ser diferente, lo que significa serlo y la manera de tratar, por parte de la sociedad, a las personas que considera diferentes. Concatenado a lo anterior, es menester precisar que los trastornos de la conducta o trastornos psicológicos se refieren a la disfunción del comportamiento o a los impedimentos en el funcionamiento de la persona que se evidencian con una respuesta no característica o no esperada socialmente. Esta disfunción psicológica puede manifestarse en las esferas cognoscitiva, emocional o social del individuo.

Una vez declarado lo anterior, es oportuno dejar en claro que, en el campo de lo social, los trastornos de conducta se pueden presentar en diferentes magnitudes. Los trastornos de mayor interés son los calificados como “graves”, patrones de comportamiento que persisten a lo largo del tiempo que afectan a los derechos de los otros y violentan las normas apropiadas para la edad de la persona y que llegan a ser vistos con frecuencia como inmanejables o incontrolables, según afirmaron Kazdin y Buela.27

Retomando el tema de la edad, ya se ha comentado arriba que la mayoría de los usuarios de Internet y las RSI son las personas que cuentan entre 12 y 30 años. Preocupa sobremanera el tema cuando puede afectar el desarrollo de los adolescentes ya que podemos dar por entendido que los adultos pueden asumir la responsabilidad de sus actos; no así los adolescentes”.

En resumidas cuentas, y teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede afirmar que la aparición de las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio importante en la vida de la humanidad, sobre todo si se usan desde muy jóvenes y sin control, pues puede provocar problemas de conducta, así como conductas criminales.

En sexto lugar, también se ha de indicar que “hay que partir de la base de que las Redes Sociales son una herramienta que, en sus inicios, nacieron con la vocación de mantener el contacto con personas que los usuarios habían conocido en el colegio y/o en la universidad y que, al pasar a otra etapa formativa o laboral, se veían abocados a perder el contacto por el distanciamiento. Es por ello que, en un principio, las Redes Sociales no fueron pensadas para niños, ni, por supuesto, su público target —su público objetivo— eran los menores de edad. Quizás por eso, en la práctica totalidad de las Redes Sociales, la edad mínima de acceso son los catorce años.

Sin embargo, está más que comprobado que, desde los ocho-nueve años, los menores entran en las Redes Sociales y se registran, con o sin el conocimiento de sus padres, poniendo únicamente una fecha de nacimiento anterior a la suya y haciendo el cálculo para que supere la edad mínima exigida por la plataforma. A esta facilidad de acceso, se le tiene que añadir que únicamente se pide un nombre, un apellido, una contraseña y una dirección de correo electrónico —datos que todos los menores pueden proporcionar sin apenas esfuerzo ni dificultad—.

Es por ello que, en todas las Redes Sociales, existen miles —en algunos casos, millones— de perfiles de usuarios que no cuentan con la edad mínima exigida por la red social pero que, por el contrario, se alzan como usuarios activos y con un manejo más que ágil de la red social —nos atrevemos a decir que dicho manejo no suele ser tan ágil en lo que respecta a la configuración de privacidad de las mismas—.

En este sentido, traemos a colación una reunión mantenida entre los dirigentes de Tuenti y el Director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) donde la citada red social se comprometió a depurar los perfiles que aparentasen ser titularidad de un menor de 14 años, instándoles al envío del Documento Nacional de Identidad que acreditase que superaban la edad mínima exigida en un plazo de 92 horas, ya que en caso contrario se procedería a la cancelación de sus cuentas.

Las cifras de este proceso son realmente llamativas y clarificadoras del escaso control de verificación de edad puesto que en la citada reunión los dirigentes de Tuenti indicaron que más de un 90% de los usuarios requeridos por la red social a mostrar un documento que acreditase que fueran mayores de 14 años, no respondieron a la solicitud y, por tanto, sus cuentas fueron bloqueadas, tal y como acordaron Tuenti y la AEPD en una reunión que tuvo lugar en abril de 2009 donde valoraron los riesgos de privacidad de los menores de edad que hacían uso de la red social.

Siguiendo con el caso de Tuenti, queremos llamar la atención sobre su deseo de cumplir con la normativa española en materia de protección de datos en todo momento; desde su concepción, en la que exigía los catorce años como edad mínima de acceso, pasando por la ya citada verificación de edad de sus usuarios a instancia de la AEPD y finalizando por la reciente modificación de la aplicación móvil que permite la descarga de todas las fotografías que el usuario ha compartido en Tuenti, de manera que, una vez descargadas y si el usuario lo desea, pueda darse de baja de la citada red social puesto que, en los últimos años, el número de usuarios activos en Tuenti ha sufrido una gran merma y todo apunta a que los usuarios que siguen teniendo cuenta en Tuenti es por miedo a perder las fotografías que subieron cuando eran usuarios activos de la misma.
Creemos que, en cierto modo, esta posibilidad que ofrece la red social española se puede asemejar al derecho de portabilidad de los datos que contempla el Reglamento Europeo de Protección de Datos (en adelante, el Reglamento Europeo de Protección de Datos) al afirmar que «El interesado tendrá derecho a recibir los datos personales que le incumban, que haya facilitado a un responsable del tratamiento, en un formato estructurado, de uso común y lectura mecánica, y a transmitirlos a otro responsable del tratamiento sin que lo impida el responsable al que se los hubiera facilitado». Hacemos esta llamada de atención puesto que, gracias a este derecho, los usuarios —en este caso de Tuenti pero plenamente aplicable a cualquier red social— podrán ejercer su derecho a la portabilidad y traspasar todo el contenido que han compartido en una red social a otra, sin necesidad de borrar todo de la primera y volver a subirlo a la segunda.

A día de hoy el problema no es la edad —catorce o dieciséis— sino la manera de verificar que el usuario que se registra tiene la edad que afirma tener. Si bien la solución más eficaz sería la generalización del uso del DNI electrónico —también por parte de los menores, pero con unos atributos más limitados que los de los adultos—, actualmente estamos muy lejos de que el uso generalizado del DNI electrónico sea una realidad.
Sabedor de la dificultad de verificación de edad de acceso a los servicios prestados por vía electrónica, tanto el legislador español como el europeo tratan esta cuestión afirmando, respectivamente que «Corresponderá al responsable del fichero o tratamiento articular los procedimientos que garanticen que se ha comprobado de modo efectivo la edad del menor y la autenticidad del consentimiento prestado en su caso, por los padres, tutores o representantes legales» (artículo 13.4 del Reglamento de la LOPD) y que «El responsable del tratamiento hará esfuerzos razonables para verificar en tales casos que el consentimiento fue dado o autorizado por el titular de la patria potestad o tutela sobre el niño, teniendo en cuenta la tecnología disponible» (artículo 8.2. del Reglamento Europeo de Protección de Datos).

Por todo ello, y pese a que el deber de verificar la edad exigida recae en el responsable del servicio, en nuestra opinión es necesario que padres, profesores y demás agentes que traten con menores desarrollen una labor de concienciación y sensibilización sobre un uso adecuado —y cumpliendo las normas— de las Redes Sociales”.

Como conclusión, se puede afirmar que las redes sociales entrañan peligros para todos, pero sobre todo para los más pequeños, si no usamos estos medios con cuidado. Y no sólo por el hecho de los delitos que se cometen a través de ellas, sino también porque si no vamos con cuidado, lo que provocaremos una adicción de la que es muy difícil salir.

FUENTES:

  1. Trastornos de conducta y redes sociales en Internet. SCIELO: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252013000600010
  2. ¿Cómo influyen las Nuevas Tecnologías en los Adolescentes? AESTHESIS: https://www.psicologosmadridcapital.com/blog/como-influyen-nuevas-tecnologias-adolescencia/
  3. ¿Hay que crear una ley contra la adicción a las tecnologías? EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2018/02/21/5a8dbc71468aeb01378b4613.html

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