búsqueda de trabajo, COVID-19, Covid-19 y medios de comunicación, Derecho, Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, Mujer y medios de comunicación, Pandemias, Principio de igualdad entre mujeres y hombres, Teletrabajo

Mujer, periodismo y pandemia

El Covid-19 ha influido gravemente en cualquier ámbito de la vida diaria. Se han comenzado otras entradas en este blog con esta frase, pero cabe repetirla otra vez por el hecho de que el COVID-19 ha cambiado la vida de todo el planeta. Y no sólo desde el ámbito sanitario, sino también desde otros como el del empleo, la libertad de expresión y de prensa, otros derechos fundamentales, etc.

En primer lugar, se ha de señalar que “la pandemia de covid-19 ha afectado a periodistas y redacciones de una forma u otra. Ya sea por el agotamiento de trabajar horas extra, por despidos o difusión de desinformación en redes y grupos de WhatsApp, la crisis sanitaria ha ejercido una presión adicional sobre una industria que ya enfrentaba un futuro incierto.

Para comprender mejor los efectos de la pandemia en la industria de las noticias en todo el mundo, el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) se asoció con el Centro Tow para el Periodismo Digital de la estadounidense Universidad de Columbia para llevar adelante una encuesta a periodistas en siete idiomas.

El 13 de octubre se publicaron los resultados preliminares en inglés, basados en las respuestas de 1406 periodistas de 125 países.

La Encuesta periodismo y pandemia explora la salud física y mental de los periodistas, la difusión de desinformación, los efectos económicos de la crisis en las salas de redacción, los cambios en la forma de trabajar de los periodistas y los desafíos que enfrenta la libertad de prensa.

«Nuestro informe demuestra que los periodistas están trabajando en un entorno financiero, físico y psicológico severamente presionado durante la pandemia», escribieron los investigadores Emily BellJulie Posetti y Pete Brown. «Este será el período profesional más difícil que muchos experimentarán durante sus carreras», añadieron.

La salud física y mental de los periodistas

Los periodistas tienen dificultades para hacer frente al costo psicológico de informar durante la crisis del COVID-19.

El informe deja al descubierto el alcance generalizado del problema: el 70% de los encuestados calificaron el costo psicológico como su mayor desafío durante la pandemia, la respuesta más común. Más del 80% de los encuestados notaron al menos un efecto psicológico negativo, incluyendo ansiedad, agotamiento, dificultad para dormir y sensación de impotencia.

El informe también revela que muchos empleadores fracasan en su nivel de apoyo. Más de 70% de los encuestados dijeron que sus empleadores no les ofrecieron horarios flexibles, tiempo libre, apoyo, o que no les consultaron por su bienestar.

Los datos no indican un apoyo mucho mejor respecto de la salud física de los periodistas, a pesar de la crisis sanitaria mundial.

Uno de cada cuatro encuestados sale al terreno a informar al menos una vez por semana y, sin embargo, muchos encuestados notaron que su empleador no les dio un equipo de protección adecuado.

Quizás lo más impactante es que a 45% ni siquiera se les facilitó una mascarilla cuando realizaban coberturas en persona.

Desinformación generalizada

Ya en febrero, la Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo no solo estaba combatiendo un virus mortal, sino una crisis de información. Esta “desinfodemia” no es ningún secreto para los periodistas encargados de dar información objetiva a su audiencia. Más de 80% de los encuestados dijeron que entraron en contacto con información falsa todas las semanas.

Los encuestados notaron que la desinformación circulaba sobre en Facebook (66%), Twitter (42%) y WhatsApp (35%). Una gran mayoría (82%) informó que estaban insatisfechos o muy insatisfechos con la respuesta de las plataformas a la desinformación.

Si bien los ciudadanos comunes siguen siendo los principales proveedores de desinformación, los líderes políticos y los funcionarios electos ocupan un lugar cercano. Esto es particularmente descorazonador en momentos en que la información puede significar literalmente la diferencia entre la vida y la muerte.

Los periodistas están produciendo verificaciones (29%) y utilizando herramientas de chequeo digital (29%) para contrarrestar activamente la desinformación o el contenido falso durante la pandemia.

Sin embargo, muchos dijeron que necesitan capacitación adicional. Casi el 70% de los encuestados señalaron la capacitación avanzada en verificación de hechos como su necesidad más urgente.

Impactos económicos

La pandemia ha causado importantes daños económicos en las redacciones. Investigadores y reporteros de todo el mundo han documentado el impacto en recursos como «The Tow Center COVID-19 Newsroom Cutback Tracker» y la lista actualizada de Poynter sobre despidos, licencias y cierres en Estados Unidos, además de historias hacen un seguimiento de los recortes, por ejemplo, en medios africanos.

Aun así, todavía queda mucho por ver.

Los hallazgos del informe indican que esta crisis económica es una prioridad para la mayoría de los empleados de la industria. Tres de cada cuatro encuestados dijeron que su primera prioridad durante la pandemia era la supervivencia de su publicación.

Subrayando el impacto económico, casi cuatro de cada cinco encuestados con acceso a información sobre las finanzas de su redacción informaron de al menos una disminución de 50% en los ingresos.

Los medios están reduciendo contenidos, salarios y despidiendo empleados. El 65% de los encuestados dijeron que ahora sienten menos seguridad laboral que antes de covid.

Amenazas a la libertad de prensa

Cubrir la pandemia ha demostrado ser difícil en todo el mundo, e incluso peligroso, según el informe. Muchos periodistas denuncian amenazas y restricciones que afectan la libertad de prensa.

Por ejemplo, uno de cada cinco encuestados informó que el acoso en línea era «mucho peor» que antes de la covid.

La pandemia también ha tenido un efecto en las relaciones con las fuentes, ya que casi la mitad (48%) de los encuestados dijeron que las fuentes estaban preocupadas de que hablar con periodistas pudiese tener repercusiones negativas como la pérdida del empleo, consecuencias legales o violencia física.

Algunas buenas noticias

A pesar de los muchos desafíos, más del 40% de los encuestados percibieron un aumento en la confianza de la audiencia durante la pandemia. Solo el 4% sintió que la confianza ha disminuido.

Uno de cada cuatro encuestados recibió más comentarios positivos y más participación de sus lectores.

Esto puede haber sido el resultado de un trabajo de engagement más dedicado por parte de muchos periodistas ya que 24% de los encuestados informó que pasó más tiempo identificando las necesidades de la audiencia”.

En segundo lugar, se ha de destacar que “la violencia física contra las mujeres se ha incrementado durante la pandemia covid-19, en lo que se ha llamado “la pandemia en la sombra”. Al mismo tiempo, la violencia en línea contra las mujeres también aumenta. Otra encuesta global realizada este año por ICFJ y el Centro Tow para el Periodismo Digital de la Universidad de Columbia como parte del proyecto Periodismo y Pandemia encontró que un 16% de las mujeres que respondieron dijeron que el abuso y el acoso en línea eran peor de lo habitual.

Este hallazgo refleja que los niveles de hostilidad y violencia contra las periodistas están en ascenso durante la pandemia, incitados por políticos populistas y autoritarios que, con frecuencia, son responsables por diseminar desinformación.

Uno de cada diez entrevistados en la encuesta del estudio de ICFJ-Centro Tow indicaron que sufrieron coacciones –-en línea y offline– por parte de políticos y funcionarios durante los primeros tres meses de la pandemia.

Espacios cada vez más tóxicos

Otro factor relevante es que el ejercicio del periodismo con “distanciamiento social”, necesario a causa del coronavirus, hace que los periodistas dependan más de los medios sociales para recabar informacion e interactuar con las audiencias. Estos espacios, cada vez mas tóxicos, son los principales canales de violencia en línea contra las mujeres periodistas.

Un estudio de 2016 concluyó que no son pocas las mujeres periodistas que han acabado dejando de participar en la conversación pública en las redes sociales, han tenido que renunciar a sus trabajos e incluso han acabado abandonando el periodismo tras haber sufrido casos de violencia. Pero también hay numerosos casos de mujeres periodistas que han luchado contra la violencia en línea, rechazando retirarse o ser silenciadas, aun cuando alzar la voz las haya convertido en blancos más destacados.

¿Qué podemos hacer?

Sabemos que los ataques físicos contra mujeres periodistas con frecuencia están precedidos por ataques en internet. Estos incluyen amenazas de acoso físico y sexual, así como ataques a su seguridad digital con la intención de ponerlas en mayor riesgo. Estas amenazas, aunque no coincidan con ataques físicos, tienen impacto psicológico y causan daños.

La periodista filipinoestadounidense Maria Ressa sale de un juzgado de Manila
La periodista filipinoestadounidense Maria Ressa ha recibido amenazas de muerte en línea por sus reportajes. En la imagen, Maria Ressa a la salida de un juzgado de Manila. EPA-EFE/ Rolex dela Peña

Por lo tanto, las amenazas virtuales contra mujeres periodistas deberían ser tomadas en serio. Se debería ofrecer apoyo y seguridad física (incluidos servicios de seguridad cuando sea necesario), apoyo psicológico y control y capacitación en seguridad digital (incluidos ciberseguridad y medidas de protección de la privacidad).

También los directivos de los medios deberían ofrecer apoyo a su personal y subrayar la seriedad de un asunto que precisa respuestas contundentes, incluida la intervención judicial y policial si fuera necesario.

Atacadas por atreverse a hablar

Deberíamos ser cautelosos a la hora de sugerir que las mujeres periodistas precisan desarrollar resiliencia o “tener la piel dura” para sobrevivir ante las amenazas a su seguridad vinculadas con su trabajo. Ellas son atacadas porque se atreven a hablar. Por atreverse a informar. No se debería cargar la responsabilidad en las mujeres periodistas como si no hubiera más opción que lidiar con estos temas, como si el acoso físico y sexual fueran riesgos profesionales aceptables para las mujeres o riesgos que ellas mismas deben prevenir.

Las soluciones demandan cambios estructurales en el ecosistema informativo para combatir la toxicidad en línea en términos generales y, en particular, el incremento exponencial de los ataques contra periodistas. Esto exige que las ricas y poderosas compañías de redes sociales asuman su responsabilidad de forma contundente, transparente y adecuada, puesto que la desinformación y el odio en sus plataformas afecta a periodistas.

Es probable que ello implique que estas compañías acepten su función como editoras de información. Si así fuera, tendrían la obligación de controlar sus contenidos, realizar la verificación de las informaciones, y mantener controles contra el discurso del odio”.

Por tanto, se puede observar el agravio que ha supuesto la pandemia en general, no sólo en el ámbito personal, sino también en el ámbito del periodismo, de la igualdad entre mujeres y hombres, y en otros muchos aspectos.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s