Brexit, COVID-19

Brexit y movilidad de personas. Parte II. Influencia de la pandemia por COVID-19

Continuando con lo establecido en un artículo anterior, cabe señalar que el acuerdo sobre el Brexit ha dejado mucho que desear, y no sólo por haber perdido a un miembro importante de la Unión Europea, sino también por la situación en que se produce (en plena pandemia por COVID-19) y también por la falta de acuerdo entre el Parlamento Europeo y el Reino Unido.

En primer lugar, cabe destacar que “los gobiernos europeos y británico y las propias instituciones europeas se han visto obligados, lógicamente, a centrar toda su atención en hacer frente a las graves e imprevistas consecuencias de la pandemia, pasando a un segundo plano otras cuestiones.

En efecto, el COVID-19, además de los durísimos impactos humanos que ya está teniendo, va a tener un efecto muy negativo sobre la economía mundial, así como sobre las economías de los países europeos. Este gran impacto negativo se explica por cuatro efectos, que en algunos casos se retroalimentan.

En primer lugar, un shock de demanda, al caer la demanda privada de consumo e inversión; en segundo lugar, un shock de oferta, derivado de la disrupción de las cadenas de suministro y la reducción de actividad que generan las medidas de confinamiento; en tercer lugar, una crisis de liquidez, consecuencia de las anteriores; y, por último, un “efecto riqueza”, ante el hundimiento de las cotizaciones bursátiles, ligado al efecto de las expectativas (los “animal spirits” de los que nos hablaba Keynes en la Gran Depresión), afectando negativamente de nuevo a la demanda.

Ante esta situación, todos los países han tenido que poner en marcha un conjunto de medidas sanitarias, fiscales y monetarias para poder hacer frente a la crisis. Además, dado que la magnitud de la crisis es global, su solución requerirá de la coordinación a nivel mundial. También será una oportunidad para relanzar las instituciones multilaterales, dado que previsiblemente muchas regiones no serán capaces de poder hacer frente a la pandemia por sí solas.

La magnitud de la crisis dependerá de cuando se controle la pandemia, por lo que se abren dos escenarios: uno más optimista, en el que las medidas sanitarias puestas en marcha a nivel internacional consiguen controlar el aumento del número de casos para este verano y otro más pesimista, en el que la pandemia persiste hasta la segunda mitad de 2021.

El FMI apunta a una recesión en 2020 con una caída del PIB global del 3% (el peor registro desde la Gran Depresión y muy superior al de 2008-9). No obstante, en un escenario de control de la pandemia en la segunda mitad de 2020 y de efectividad de las medidas de apoyo tomadas por los gobiernos, se espera una progresiva recuperación en 2021, con un crecimiento global del 5,8%. Para la economía británica, en particular, el impacto previsto sería superior, con una caída del PIB del 6,5% en 2020, que recuperaría la senda positiva en 2021, con un crecimiento del 4%.

En el ‘Economic Outlook’ que ha publicado recientemente KPMG UK se pone de manifiesto cómo el Covid-19 se ha convertido en el principal factor de riesgo para la economía británica en el corto plazo, superando al Brexit.

Las previsiones recogidas en el informe han sido revisadas en abril, con un escenario base que prevé una caída del PIB del 7,8% en 2020 y un repunte en 2021 hasta el 8,4%. Estos datos se basarían en el supuesto de que el confinamiento se extienda hasta finales de mayo y permanezcan ciertas restricciones sobre contacto social y viajes hasta 2021, contemplándose, además, la posibilidad de nuevos confinamientos en los dos últimos trimestres de 2020.

Se trata lógicamente de previsiones sujetas a revisión en función de la efectividad de las medidas sanitarias puestas en marcha a nivel global y del avance en el desarrollo de una vacuna.

Ante esta situación, Reino Unido ha tenido que poner en marcha diversas medidas adicionales a las sanitarias. En particular, una política fiscal expansiva, que permita minimizar los duros impactos de la crisis, y una política monetaria que, además de reducir los tipos de interés, permita inyectar liquidez al sistema y absorber el previsible incremento de la deuda pública (quantitative easing).

En este difícil contexto internacional y europeo, no ha quedado más opción que posponer la segunda ronda negociadora del Brexit, que debía haberse celebrado el pasado 18 de marzo y en la que ambas partes tenían previsto comenzar a abordar los borradores de acuerdo previamente intercambiados.

Por el momento, se han anunciado las fechas de las próximas rondas hasta junio, que se celebrarán el 20 de abril, 11 de mayo y 1 de junio. Sin embargo, aún no hay fecha para la cumbre de junio en la que ambas partes deberán analizar el avance de las negociaciones y, en su caso, valorar una extensión del período transitorio.

En este contexto, y aunque oficialmente Reino Unido mantiene su intención de no solicitar una extensión del período transitorio, parece difícil que ambas partes puedan hacer avances importantes antes del 30 de junio, fecha límite para que Reino Unido pueda solicitarlo.

Recordemos que el gobierno británico introdujo en la Ley del Acuerdo de Salida una cláusula específica por la que se impedía la solicitud de una extensión de dicho período. Pero no debemos olvidar que el Partido Conservador cuenta con mayoría en el Parlamento Británico y podría modificar el contenido de dicha ley si así lo considerase.

Por ello, aunque la posibilidad de un “no acuerdo” el próximo 31 de diciembre no es descartable, resulta difícil pensar que el Gobierno británico pueda abocar a sus empresas y ciudadanos a una situación aún más complicada de la que se derive del COVID-19.

La propia Oficina de Responsabilidad Presupuestaria de Reino Unido, en su informe de marzo, ha cuantificado una pérdida potencial del PIB británico del 4% en los próximos 15 años en un escenario optimista de firma de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, por lo que las consecuencias de un “no acuerdo”, en el que Reino Unido fuese considerado como un país más de la Organización Mundial de Comercio (con los consiguientes aranceles y demás trabas), serían mucho más negativas.

En definitiva, en este contexto tan complejo, si las negociaciones no avanzan lo suficiente hasta junio, el gobierno británico (o ambas partes de común acuerdo), deberán decidir si una situación tan excepcional como la que vivimos justifica una prórroga del periodo transitorio (o alguna otra solución), que permita a las empresas y ciudadanos de la Unión Europea afrontar sin nuevos costes el necesario aplazamiento de las negociaciones”.

En segundo lugar, también cabe señalar que, “entre 2019 y 2020, hasta 1.800 empresas ya han pasado por la Ventanilla Brexit de ACCIÓ para resolver sus dudas. Ahora, en el año 1 del Brexit, este servicio de información y asesoramiento —en línea, en persona y sobre el terreno, desde la oficina de ACCIÓ en Londres— se consolida como la clave para facilitar a las empresas catalanas la adaptación a la nueva realidad de las relaciones Reino Unido-UE.

A corto plazo, las empresas encontrarán más complejidad a la hora de importar y exportar al Reino Unido como consecuencia de los cambios en los procedimientos aduaneros que implicarán mayor burocracia y las inspecciones pertinentes para algunos productos. Esto también derivará en una mayor complejidad logística.

Además, la falta de tiempo para ratificar el acuerdo entre la UE y el Reino Unido antes de que finalizara el periodo de transición el 31 de diciembre de 2020, hizo que ambas partes acordaran la aplicación de este de forma provisional a partir del 1 de enero de este año. El Parlamento Europeo dispone de tiempo hasta el próximo 28 de febrero para ratificar y firmar el acuerdo. Por lo tanto, la información de la cual se dispone hoy en día es todavía provisional y habrá que revisarla una vez ratificado el acuerdo.

Los cambios más destacados. No habrá aranceles. El Acuerdo de Comercio y Cooperación firmado con la UE crea un área de libre comercio sin cuotas ni aranceles.

Habrá controles fronterizos. Al quedar fuera de la unión aduanera y del mercado único, el tráfico de mercancías estará sometido a los inconvenientes de la burocracia fronteriza, a pesar de que Bruselas y Londres han pactado algunas simplificaciones de los controles. Con todo, las empresas que quieran exportar al Reino Unido se tienen que informar sobre la documentación a tener preparada para que no les retengan las mercancías en la frontera, como por ejemplo el Kent Access Permit, el EORI (número de registro e identificación de operadores económicos), o la documentación general (DUA de exportación, Factura, Packing List, etc.)

Nuevas regulaciones. Todos los productos estarán sujetos a las regulaciones de Reino Unido, que no necesariamente serán las mismas que las de la UE. Ahora bien, se ha creado un sistema para simplificar el proceso creando “autocertificados” de cumplimiento con las normas.

Sectores incluidos. El acuerdo comercial cubre algunos servicios como, por ejemplo, las telecomunicaciones, los transportes, auditorías y servicios legales, pero, actualmente, no hace referencia a otros como el audiovisual o el financiero.

Movilidad de personas. No hace falta visado para hacer turismo menos de 6 meses (sí pasaporte, a partir del 1 de octubre de este año). En cuanto a los trabajadores, hay que cumplir con las condiciones de entrada para los extranjeros. El gobierno británico tiene un “sistema de inmigración por puntos” que prioriza a trabajadores altamente cualificados. Esto no afecta a los europeos que residan en la isla británica, que mantendrán intactos los derechos que tenían”.

En tercer lugar, también se ha de señalar que “la irrupción de la pandemia obligó a detener las reuniones presenciales en primavera. Incluso el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, llegó a dar positivo. El formato por videoconferencia se prolongó durante meses, hasta que las dos partes se dieron cuenta de que la única forma de avanzar podía ser con reuniones en persona en las que se pudieran intercambiar papeles y apuntes. Pero, aun así, los principales asuntos en discordia no han terminado de cerrarse. Quedan escasas seis semanas para que Reino Unido haga efectiva su salida de la Unión Europea y, a día de hoy, sigue sin haber un acuerdo sobre la relación futura entre Londres y la UE.

Y justo ahora, cuando el tiempo se agota, un positivo entre el equipo negociador de Barnier ha obligado a interrumpir las negociaciones este jueves.

🇪🇺🇬🇧 update: one of the negotiators in my team has tested positive for COVID-19. With @DavidGHFrost we have decided to suspend the negotiations at our level for a short period. The teams will continue their work in full respect of guidelines.— Michel Barnier (@MichelBarnier) 19 de noviembre de 2020

“Uno de los negociadores de mi equipo ha dado positivo por la COVID-19. Con David Frost [el negociador jefe británico] hemos decidido suspender las negociaciones a nuestro nivel durante un breve período. Los equipos continuarán su trabajo respetando plenamente las directrices”, ha afirmado Barnier.

“Estoy en estrecho contacto con Michel Barnier”, decía Frost: “La salud de nuestros equipos es lo primero”.

“La Comisión nos ha informado que un funcionario de su delegación ha dado positivo por la COVID-19″, ha dicho un portavoz del Gobierno británico: “Estamos hablando con ellos las implicaciones para las negociaciones. Hemos estado y continuaremos actuando de acuerdo con las pautas de salud pública para garantizar la salud y el bienestar de nuestros equipos”.

“Con respeto a las indicaciones de salud pública,, los equipos del Reino Unido y la UE han acordado continuar negociando a distancia por el momento. Las conversaciones se reanudarán en persona cuando se considere seguro hacerlo. La salud y el bienestar de nuestro personal son nuestra prioridad. Las negociaciones se han llevado a cabo de manera coherente con las leyes y directrices aplicables sobre distanciamiento social”, explican fuentes del Gobierno británico.

De acuerdo con las directrices belgas, nadie del equipo del Reino Unido se ha autoconfinado. Las decisiones sobre viajes se tomarán de acuerdo con las directrices aplicables, afirman fuentes de la negociación, que esperan que se reanuden las conversaciones en Londres cuando se considere seguro.

I am in close contact with @michelbarnier about the situation. The health of our teams comes first. I would like to thank the @EU_Commission for their immediate help and support. https://t.co/bXPtY1EgHd— David Frost (@DavidGHFrost) 19 de noviembre de 2020

Después de que la semana pasada las negociaciones se desarrollaron en Londres, este lunes se habían retomado en Bruselas. “Yo y nuestro equipo hemos estado en conversaciones casi todos los días desde el 22 de octubre”, decía Frost a su llegada: “Estamos trabajando para llegar a un acuerdo, pero el único posible es uno que sea compatible con nuestra soberanía y recupere el control de nuestras leyes, nuestro comercio y nuestras aguas. Esa ha sido nuestra posición constante desde el principio y no la cambiaremos. Ha habido algunos avances en una dirección positiva en los últimos días, aunque, por supuesto, todavía no se han acordado elementos importantes. Trabajaremos para aprovecharlos y lograr un acuerdo general si es posible. Pero puede que no tengamos éxito. De cualquier manera, como el primer ministro, Boris Johnson, dejó en claro el 16 de octubre, la ciudadanía y las empresas deben prepararse para el cambio que se avecina el 31 de diciembre, tanto si hay un acuerdo como si no”.

1/4 Arriving once again in Brussels shortly for another round of negotiations with EU and @MichelBarnier this afternoon.

I and our British🇬🇧 team have been in talks almost every day since 22 October.— David Frost (@DavidGHFrost) 15 de noviembre de 2020

“Queremos que nuestra cooperación futura sea abierta pero justa en todos los ámbitos”, decía Barnier. ¿Y a qué se refería? A los principales asuntos en disputa: la pesca, el terreno de juego equilibrado y la gobernanza del acuerdo. Al margen de que Reino Unido siga pretendiendo saltarse la ley internacional si sigue adelante con la quiebra del acuerdo retirada del Brexit en lo relativo al protocolo de Irlanda.

🇪🇺🇬🇧 The @vonderleyen @EU_Commission negotiating team is continuing negotiations in Brussels this week w/ @DavidGHFrost & team.

With @Europarl_EN & all Member States, we remain determined, patient, respectful.

We want our future cooperation to be open but fair in all areas. pic.twitter.com/l54suVhY0I— Michel Barnier (@MichelBarnier) 16 de noviembre de 2020

“La pesca es muy compleja, afecta a varios países y no todos de la misma manera”, abunda una fuente diplomática, “y los 27 están unidos también en esto. Sabemos que la cuotas no pueden ser las mismas antes que después del Brexit, pero hay que llegar a un acuerdo”.

“Tenemos es que encontrar una solución que sea sostenible”, dicen fuentes del Gobierno español: “La pesca es una cuestión de compartir un ámbito pesquero muy tradicional, muy importante, para algunos más que para otros en términos sociales. Pero en términos de pesca es importante. Nosotros tenemos además muchos intereses cruzados. Tanto lo que pescamos como lo que recibimos de las exportaciones desde el Reino Unido a nuestro mercado interior de pesca. La pesca es un mundo muy especial en el que es tan importante pescar como comprar la pesca”.

En cuanto al asunto de la gobernanza: “Se trata de evitar el modelo suizo”, dice una fuente diplomática en relación al acuerdo comercial con la Confederación Helvética: “Un modelo que se ha demostrado muy complicado de gestionar por la Comisión Europea y por los Estados, en el que tener 25 mesas distintas para abordar la relación lo único que hace es complicar la relación y convertir el mercadeo en una especie de política permanente. Eso no puede ser”.

“Lo que no ha sido sano es ese debate anglobritánico de que la soberanía consiste no en negociar un acuerdo”, tercia una fuente comunitaria, “sino en que el otro diga lo mismo que tú. Eso es un malentendido de lo que es la soberanía. Cuando un gobierno te dice en una mesa negociación que ha hecho el Brexit para ser soberano y acto seguido te dice que como es soberano lo que tienes que hacer es lo que te diga, pues entonces me parece que hay un malentendido sobre en qué consiste la soberanía”.

Conversaciones a distancia

Lo que el positivo ha ocasionado es una interrupción de las conversaciones cara a cara, que es el formato más fructífero. No obstante, por ahora, las conversaciones continúan, aunque virtualmente. Barnier debe ponerse en cuarentena pero permanecerá “en contacto permanente con David Frost”, dicen fuentes diplomáticas. El resto de los negociadores que no estuvieron en contacto con la persona contagiada pueden continuar las conversaciones, mientras el resto lo haga virtualmente.

Lo que sigue en la agenda es la reunión de los embajadores de los 27 ante la UE este viernes por la mañana para hablar del estado de las negociaciones del Brexit”.

En cuarto lugar, se ha de señalar que “el cierre inmediato del flujo de personas y mercancías entre el Reino Unido y las naciones europeas ofreció la triste e inevitable imagen de un extenso bloqueo de camiones en la frontera franco-británica, agravada por el temor a una nueva y desconocida mutación o variedad del coronavirus, su potencial capacidad de convertir la esperanza ilusionada de las vacunas a punto, entonces, de irrumpir en nuestras vidas y la sombra de un brexit sin acuerdo. Afortunadamente, al estilo “gobernanza en la Unión Europea”, bajo el viejo eslogan futbolístico de “el último minuto también tiene 60 segundos”, bajo amenaza de agotar los plazos, el panorama cambió, el acuerdo ya es una realidad en beneficio de todos (€pasando de socios a aliados relativamente asociados), las vacunas se están aplicando en toda Europa y en un buen número de países a lo largo del mundo, la frontera se ha despejado y la tantas veces recurrida “nueva normalidad” (distinta cada día que pasa), vuelve al primer plano.

Aunque parece mentira, son ya casi cinco los años transcurridos desde que el Reino Unido celebrara su referéndum de salida de la Unión Europea (junio de 2016), y nueve meses más tarde, en 2017, reclamaba activar el artículo 50 del tratado de la Unión notificando al Consejo de Europa su salida del club europeo al que se unió en la primera ampliación de la otrora Comunidad. El malestar creciente con la gobernanza europea al uso, la percepción de una relativa desatención y lejanía respecto de las prioridades y reclamos británicos, el deseo de su propia soberanía (con distintos grados de compartición e interdependencia, pero desde su propia decisión y autodeterminación) y la percepción de una errónea apuesta primando la austeridad pública como respuesta a la crisis financiera y económica de aquel funesto decenio negro, llevaron al ejercicio democrático de un referéndum en el que la sociedad británica decidió dejar la Unión Europea. Una decisión exigente, un tránsito complejo, un confort trastocado€ y, por encima de todo, el coraje de una decisión voluntaria y democrática para afrontar un futuro lleno de incertidumbre pero propio. Su “nueva normalidad” está por escribirse con la única certeza de que su vida será distinta. Opel Crossland X Compacto y dinámico. El Crossover preparado para la ciudad. ¡Ahora puede ser tuyo desde 8€/día! Patrocinado por Opel

La Unión Europea reaccionó mal, como un enamorado despechado. Consciente de sus propios “déficits democráticos, de gobernanza y de soluciones para los europeos”, temió otros movimientos de salida en su Unión, dispar y desigual, y apostó por una posición extrema y “ejemplarizante” para demostrar que salir del paraguas de la Unión tendría un elevado coste. Confió en que el tiempo y las posiciones exteriores y presión mediática orquestadas llevaran a revertir la situación, apostó por el fracaso de los sucesivos gobiernos británicos y soñó con la marcha atrás. El tiempo, finalmente, demostró que más allá de valoraciones, voluntades, errores, la decisión de salida era y es firme y que resultaba inevitable, en beneficio de unos y otros, un brexit acordado, acompañado de un acuerdo especial que transciende de un amplio Convenio Comercial y que da lugar a un nuevo espacio de relación, entre iguales, con independencia de tamaños, pesos relativos de una u otra economía, al servicio de los ciudadanos europeos, británicos y de las empresas, entidades y agentes económicos, sociales, académicos, de defensa, a ambos lados del canal.

El acuerdo y sus señales de confianza y esperanza no es una panacea. Unos y otros hemos de afrontar un largo camino de convivencia, reaprendiendo a relacionarnos. Su impacto va más allá de cálculos presupuestarios, porcentajes de PIB implicados en flujos comerciales entre las partes, legislación exnovo, plazas financieras por reinventar, un sin número de acuerdos y convenios en todo tipo de actividad y múltiples novedades que surgirán en el camino aconsejando acometer nuevas vías de solución, lo más compartidas posible, ante nuevos desafíos globales por venir. El Reino Unido se ve obligado a recomponer sus prioridades internacionales (empezando por la propia Europa, tanto de la Unión, como con aquella que no forma parte de la misma) y, sobre todo, su propia “reinvención interna”. El juego democrático pidió la salida de la Unión, pero no es una pieza única. Escocia quiere, mayoritariamente, democráticamente, continuar en la Unión Europea y quiere hacerlo como un Miembro (Estado independiente) más (de la misma manera que la Unión Europea exige procedimientos especiales de ingreso a Estados Miembro, cabe pensar si no serían excepcionales las medidas para mantener a millones de ciudadanos europeos en su seno, una vez manifestada su salida de un anterior Estado socio); Irlanda e Irlanda del Norte afrontarán la búsqueda de un nuevo espacio común y/o único (el tiempo y las condiciones, internas y externas determinarán con qué grado de convergencia e integración); Gales ampliará, de una u otra forma y bajo esquemas de autogobierno por definir, su pertenencia-relación en ese nuevo UK+ o UK- por reescribir. Todos y cada uno de ellos definirán nuevos espacios, propios, convergentes, de una u otra forma, tanto con el nuevo Reino Unido y/o Inglaterra, con cada una de las nuevas piezas por reconfigurar, como con la nueva Unión Europea por redefinir. Sea o no un ejemplo a seguir, la realidad interna en los distintos Estados europeos de hoy ha de abordar su propio futuro dando respuesta a naciones sin Estado, a diferentes tipologías regionales, a voluntades diversas que, de forma escrupulosamente democrática, aspiren a nuevos espacios por configurar.

Porque si el Reino Unido tiene un apasionante nuevo espacio por recorrer, la Unión Europea no puede obviar que no solamente ha salido un Estado Miembro de su club, sino que ha de afrontar su propia estrategia ante cada una de las piezas británicas señaladas y volver, a la vez, su mirada hacia cada uno de los diferentes Estados que la conforman y concebir nuevos espacios de cosoberanía, modelos de gobernanza, máximo autogobierno diferencial y voluntades variadas ante desafíos individuales y conjuntos. Sin duda, el final de este capítulo (no el último) del brexit, abre nuevas vías de futuro. Más que nunca, 2021 exige una mirada e inteligencia democráticas de muy largo alcance. Y llega en un tiempo especial. Enero nos pilla sumidos en una pandemia con incidencias crecientes a la vez que esperanzados en la vacunación-inmunidad progresiva, en la mejor dotación farmacológica, de tratamientos y de servicios de cuidados, con recursos financieros nunca vistos al servicio de una recuperación acelerada global, con una experiencia aprendida a fuerza de evidencias desconocidas, pero con una sensación generalizada de superación.

Afrontamos nuevos retos, ilusionados con la recuperación de la valoración de las personas (con especial refuerzo de la población mayor a la que tras la votaciones del Brexit, parecía que el mundo despreciaba y les negaba el derecho a pronunciarse sobre el futuro), a un reforzado foco en la salud, en sentido amplio e integrado y no solo como ausencia de enfermedad o médico-hospitalario-centrista, así como al amplio y determinante espectro de los condicionantes socio económicos que marcan una grave diferencia entre la población, más allá del acceso universal pretendido, de la inevitabilidad de la consideración positiva de la comunidad, el redescubrimiento pese a tentaciones centralizadoras simplistas, de las diferencias y proximidad que obligan a decisiones multinivel con un máximo protagonismo directo y próximo a los problemas, a la coopetencia en redes (conocimiento, iniciativas protagonismo real, medios y recursos de valor) en proyectos compartidos.about:blank

Europa aporta el impulso necesario para mitigar miedos ante una recuperación económica que requiere mucho oxígeno público para acometer renovados proyectos que no solo restauren lo perdido, sino que aceleren enfrentarnos a los nuevos desafíos a la vez que reinventamos estrategias, soluciones innovadoras, inversiones tractoras de un futuro distinto, modelos de negocio respondiendo a demandas sociales esenciales, y, confiemos, hacerlo de la mano de quienes tienen proyectos, talento y capacidad para llevarlos adelante, no cayendo en errores del pasado (como el ejemplo de España en su pobre gestión y uso de fondos europeos, con un pobre balance de un escaso 30% de aplicación de los fondos asignados).

A su vez, aunque para algunos distante, la nueva presidencia de Joe Biden en los Estados Unidos de América en el próximo enero, abre un plus de esperanza y confianza para una esperable nueva gobernanza bajo un talante de interrelación y multilateralismo compartido y no impuesto que facilite afrontar aquellos grandes desafíos globales que exigen compromisos convergentes a lo largo del mundo. Solamente así, ofreciendo soluciones a los problemas y demandas sociales seremos capaces de hacer que la política con mayúsculas, que las instituciones responsables, que las empresas y la sociedad, no reaccionen de la mano de populismos, negacionismos, fake news y desconfianza generalizada. La oferta de soluciones, el liderazgo para encaminar sueños y motivaciones para dar sentido a nuestro esfuerzo, querrán la inclusión para un nuevo periodo a partir de nuestra ilusión para el 2021, año de transición activa no solo para la recuperación, sino para la reorientación sólida de nuevos espacios de mañana”.

Por lo que se va viendo, los úlitmos flecos sobre las negociaciones sobre el Brexit, influenciados por la pandemia por COVID-19, la cual también ha minado las negociaciones, y ello sin olvidar el hecho de que estas negociaciones duran ya demasiado (lo cual está provocando desgaste entre ambas partes), lo único que provoca es que este divorico entre la Unión Europea y el Reino Unido provoca mucho más dolor y que las relaciones entre ambas partes queden dañadas y descompuestas, y no sólo en el ámbito económico (pues la economía de ambas zonas estaba garantizada durante la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, por las aportaciones que hacía a la Unión, así como al revés), sino también porque los ciudadanos del resto de países europeos que trabajan en el Reino Unido también se ven desamparados, por la finalización de la libre circulación de personas al salir Reino Unido de la Unión. Y ello sin nombrar otros aspectos que ya se analizarán en otros artículos posteriores.

En quinto y último lugar en este artículo, también cabe señalar que, “en las circunstancias actuales, el turismo puede considerarse a la vez causa y consecuencia de la crisis de la COVID-19. Desde el inicio de la pandemia, el turismo ha contribuido a la aceleración de los contagios por su intrínseca movilidad global.

Asimismo, la industria turística sufre intensamente la interrupción de la movilidad y de los contactos entre personas que ha traído la pandemia, siendo una de las actividades económicas más perjudicadas por la misma.

La enorme dependencia de España del mercado británico, principal emisor de turistas, pone en riesgo la incipiente recuperación experimentada en las últimas semanas.

Un mercado esencial para España

En cifras estatales, Reino Unido es un mercado esencial desde hace años. Sin ir más lejos, en 2019, 18 millones de los turistas que llegaron a España procedían de Reino Unido (de los 83,7 millones de turistas internacionales registrados ese año). En lo que respecta al gasto, también es el principal emisor, con un desembolso de 17 986 millones de euros, atendiendo a cifras de Egatur y Frontur, publicadas por el INE.

Si bien hasta los primeros días de agosto no se dispondrá de datos que reflejen el comportamiento del turismo internacional tras el estado de alarma, ciertas variables apuntan a una modesta recuperación del sector. Atendiendo a las afiliaciones mensuales en la Seguridad Social en 2020, divididas según la clasificación de actividades económicas CNAE-09, se puede observar un ligero repunte de afiliaciones tanto en régimen general como en autónomos, especialmente destacado en el ámbito del alojamiento.

Esto apuntalaba la idea de una expectativa de recuperación del alojamiento hotelero, que hasta el momento había estado reteniendo a sus trabajadores a través de los ERTEs. Este sector es clave por su contribución al total de contrataciones turísticas. El uso de servicios hoteleros está principalmente relacionado con el turismo internacional y, sobre todo, con aquel que viaja con paquete turístico, que todavía supone alrededor del 30% del total de llegadas internacionales.

Gráfico 1. Evolución de las afiliaciones a la Seguridad Social en actividades turísticas en 2020. Fuente: Estadísticas de Mercado de Trabajo. Ministerio de Trabajo y Economía Social., Author provided

Además, atendiendo a declaraciones de varios presidentes de asociaciones de empresarios hoteleros, parece que los británicos estaban comenzando a realizar reservas, a pesar de estar lejos de los niveles habituales para esta temporada del año. No obstante, permitían anticipar una normalización de las reservas de cara a octubre y noviembre.

Según Exceltur, las pérdidas derivadas del anuncio de la cuarentena obligatoria para residentes en Reino Unido, junto con las recomendaciones de Países Bajos, Noruega y Francia, podrían costar al sector turístico alrededor de 8.700 millones de euros entre agosto y septiembre.

El anuncio del Reino Unido de imponer cuarentena a los viajeros que lleguen desde España supone un duro golpe para el sector turístico español, en pleno intento de recuperación de la temporada turística tras la nula actividad durante el estado de alarma y la desescalada. El Gobierno de Reino Unido ya experimentó con medidas similares a mediados de junio con la imposición de una cuarentena para viajeros británicos que volvían al país pero, tras las presiones del sector turístico, se aprobaron listas de países de destino exentos de tener que cumplir esas medidas.

Se da la circunstancia de que el gobierno británico ha realizado esfuerzos por recomendar a sus ciudadanos disfrutar de sus vacaciones en el Reino Unido, a lo que se suma el esfuerzo por trasladar a su ciudadanía que el riesgo de contagios viene de fuera del país.

Sin embargo, el Reino Unido no ha impuesto medidas de protección básicas a su población, como el uso de las mascarillas pero exige cuarentena a los que llegan desde España. Algunas de las fuentes de origen británico en España, como Benidormforever, afirman que las condiciones de seguridad son mejores en España que en Reino Unido.

En la misma línea, la ministra española de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, afirma que hay territorios dentro de la península que están en una situación epidemiológica “mejor” que el Reino Unido.

Cabe pensar que se trata de una estrategia cortoplacista de corte proteccionista como consecuencia de la pandemia. Las pérdidas económicas para todos los países han sido enormes y cualquier operación que suponga pagos al exterior se interpreta como una debilidad para la posición de cada país. A modo de símil, la cuarentena obligatoria se podría asemejar a un arancel de tiempo y dinero que se impone al turista que decide gastar fuera del país.

Intereses británicos en juego

Hay más intereses británicos en juego en España, como pueden ser las inversiones en segundas residencias. Según el Colegio de Registradores, en torno al 15% de las operaciones de compraventa de vivienda en España en 2019 corresponden a titulares británicos. Será interesante ver la evolución que sufren estas propiedades inmobiliarias, ya duramente golpeadas desde la crisis de 2008.

Los alquileres a través de plataformas online han sido un refugio para estas inversiones, aunque la venta de las mismas probablemente seguirá la tendencia alcista de los últimos años. Por este motivo, los destinos más dependientes del turismo residencial internacional verán reconfigurado su modelo turístico en alguna medida.

No obstante, ya se ha visto que la consecuencia directa más próxima de esta pandemia en cuanto a alquileres turísticos es la reconversión de estas propiedades en alquileres de larga duración, sobre todo en grandes ciudades.

¿Se puede encontrar una solución?

¿Pueden las relaciones bilaterales entre España y el Reino Unido propiciar la solución? ¿Se replicará este problema con otras economías de la Unión Europea dependientes del turismo según avance la temporada?

La pandemia de la COVID-19 es una crisis simultánea que afecta globalmente a todos los territorios a la vez, si bien no todos están en las mismas condiciones para responder a ella. Desde una perspectiva europea, es la oportunidad para hacer las cosas bien, para apostar por un ecosistema innovador europeo para la mejor contención de esta y otras pandemias.

Es tiempo de poner en el centro los valores europeos, seguir velando por el bienestar de la ciudadanía, la inclusión, la solidaridad, el modelo verde y garantista de derechos, apuntando hacia una reconstrucción que atienda a las personas. Es el momento de apostar por la tecnología y el big data al servicio de las personas y del bien común, resolviendo confluencias de derechos contrapuestos entre la ciudadanía que dificultan la gestión de crisis como la actual”.

FUENTES:

  1. Brexit-UE: símbolo para nuevos tiempos. NOTICIAS DE GUIPÚZCOA: https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/opinion/tribuna-abierta/2021/01/03/brexit-ue-simbolo-nuevos-tiempos/1079321.html
  2. Últimos conflictos para terminar de resolver el Brexit. EL BLOG SALMÓN: https://www.elblogsalmon.com/economia/ultimos-conflictos-para-resolver-brexit
  3. El covid se come el efecto Brexit. PERIÓDICO LEVANTE (EL MERCANTIL VALENCIANO): https://www.levante-emv.com/el-mercantil-valenciano/2021/02/21/covid-come-efecto-brexit-35199195.html
  4. Las conversaciones sobre Gibraltar tras el Brexit continúan pese al bloqueo de la negociación. PERIÓDICO EUROPA SUR: https://www.europasur.es/gibraltar/conversaciones-brexit-bloqueo-negociacion_0_1510349552.html
  5. Las bolsas europeas caen. Pesan más las noticias negativas (Brexit y pandemia) que positivas (plan fiscal en EEUU). ESTRATEGIAS DE INVERSIÓN: https://www.estrategiasdeinversion.com/analisis/bolsa-y-mercados/informes/las-bolsas-europeas-caen-pesan-mas-las-noticias-n-463873
  6. La pandemia golpea el Brexit: un positivo interrumpe las negociaciones cara a cara en la recta final. PERIÓDICO ELDIARIO.ES: https://www.eldiario.es/internacional/pandemia-golpea-brexit-positivo-interrumpe-negociaciones-cara-cara-recta-final_1_6445749.html
  7. COVID-19, economía británica y Brexit. KPMG TENDENCIAS: https://www.tendencias.kpmg.es/2020/04/covid-19-economia-britanica-y-brexit/
  8. ¿Un brexit turístico? Reino Unido pone a prueba la resistencia de un sector vital en España. THE CONVERSATION: https://theconversation.com/un-brexit-turistico-reino-unido-pone-a-prueba-la-resistencia-de-un-sector-vital-en-espana-143501
  9. Preparados para el año 1 del Brexit. THE NEW BARCELONA POST: https://www.thenewbarcelonapost.com/preparados-ano-1-brexit/
  10. Principales puntos del acuerdo Brexit para las empresas. CAJA RURAL DE NAVARRA: https://blog.cajaruraldenavarra.com/puntos-del-acuerdo-brexit-para-empresas/
  11. La pandemia del coronavirus hace que se desplome la migración en todo el mundo. PERIÓDICO ONLINE EL INDEPENDIENTE: https://www.elindependiente.com/internacional/2021/02/17/la-pandemia-del-coronavirus-hace-que-se-desplome-la-migracion-en-todo-el-mundo/

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