COVID-19, Derecho, Derecho penal, desinformación, despachos de abogados, Fake news, Pandemias

Desinformación en tiempos de pandemia. Parte II

En una entrada anterior se señalaba cómo las nuevas tecnologías y las redes sociales provocaban una gran afluencia de información en la sociedad actual que provoca que no sepamos si la información que recibimos es cierta, o si, por el contrario, se ha puesto ahí para despistar a la sociedad, y que esa incertidumbre sobre la certeza de la información aumentaba más en tiempos como los que corremos en los casos de catástrofes naturales o de pandemia, entre otros muchos supuestos.

En primer lugar, y continuando con el sentido crítico de la parte parte de este tema, se ha de señalar que “la existencia de noticias falsas no es una novedad. lSin embargo, no cabe duda de que el uso generalizado de Internet y, en particular, de las redes sociales y otras plataformas de mensajería instantánea ha propiciado un aumento exponencial de estas acciones de fake news, por cuanto a través de ellas se publican y comparten con mucha facilidad y rapidez informaciones y datos, sin contrastar, que pueden resultar ser falsos.

La rápida viralización de los mensajes y contenidos que se consigue a través de las redes sociales puede generar alarma social, desprestigiar la imagen de una persona, empresa o institución, manipular las decisiones de la ciudadanía o, en definitiva, producir un efecto emocional en el destinatario, minimizando la posibilidad de que el mismo procese la información recibida de una manera crítica.

Además, las plataformas digitales propician la creación de perfiles anónimos o falsos y dan lugar a que se utilice, de forma torticera, la tecnología disponible, como, por ejemplo, ordenadores zombis o bots que automatizan la distribución de contenidos, software para ocultar las direcciones IP o los deepfakes – videos manipulados para hacer creer a los usuarios que una determinada persona realiza unas declaraciones o acciones que en realidad no ocurrieron-; lo cual dificulta la trazabilidad de la noticia falsa con su origen.

Noticias falsas y derechos a la libertad de información y libertad de expresión

De acuerdo con nuestra Constitución, el derecho fundamental a la libertad de expresión (art. 20.1.a) ampara cualquier expresión o difusión de “los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio”.

Por su parte, el derecho fundamental a la libertad de información (art. 20.1.d) se refiere al derecho “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”, y tiene como objetivo proteger la información sobre hechos. El Tribunal Constitucional ha interpretado que una información es veraz, a los efectos de su protección constitucional, cuando la misma ha sido suficientemente contrastada previamente a su divulgación, aunque la misma pueda contener errores o inexactitudes.

Estos derechos, como cualquier derecho fundamental, no son absolutos, sino que tienen algunos límites, entre ellos, el respecto al derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

Las redes sociales, si bien han aportado enormes beneficios para el ejercicio de estos derechos por parte de los ciudadanos, también son susceptibles de ser utilizadas de forma ilícita, siendo habituales las intromisiones ilegitimas en el derecho al honor, efectuadas entre particulares o frente a personajes con notoriedad pública. En estos casos, la rápida viralización que se consigue a través de las redes sociales puede generar desprestigiar la imagen de una persona, empresa o institución y, por tanto, producir daños reputaciones de importante trascendencia, tanto que pueden llegar a constituir una conducta tipificada en el Código Penal, tales como amenazas, injurias, calumnias o ciberacoso.

¿Qué podemos hacer ante estas campañas de desinformación?

Tanto a nivel nacional como europeo, los organismos y poderes públicos están desarrollando iniciativas a fin de prevenir, detectar y neutralizar las ofensivas de desinformación en internet y redes sociales.

En este sentido, la Comisión Europea aprobó un Plan de Acción contra la Desinformación en la Unión Europea para poder dar una respuesta coordinada a este fenómeno, y ha activado un sistema de alerta rápida para informar instantáneamente sobre campañas de desinformación e intercambio de datos a fin de tomar decisiones entre los estados miembros. Recientemente, con motivo del COVID-19 se ha pronunciado para emitir las oportunas recomendaciones, y propiciar la participación y colaboración con las plataformas de redes sociales para debatir medidas e intervenciones posibles que promuevan los contenidos fidedignos en detrimento de aquellos que resulten engañosos, ilegales o nocivos.

Igualmente, en España, en el 2019 se constituyó una Comisión Permanente contra la Desinformación y, recientemente, son varias las organizaciones que en relación con la crisis sanitaria se han sumado a llevar a cabo iniciativas relacionadas con la ciberseguridad o facilitar recomendaciones básicas ante este tipo de campañas, tales como el Centro Criptológico Nacional o la Policía Nacional que nos pueden servir para detectar cuando una determinada información pueda ser falsa y tener la capacidad de evitar ser manipulados.

Como resumen de las mismas, estas serían algunas pautas a seguir:

  • Analizar la fuente de la noticia que se recibe, de manera que si el perfil o cuenta son anónimos, nos debe hacer sospechar de la veracidad de la información.
  • Contrastar la noticia con otros medios y fuentes de información, como pueden ser los medios en los que confíes o fuentes oficiales (autoridades públicas, sitios web de la Unión Europea y de las organizaciones internacionales pertinentes, etc).

En este sentido, si su organización cuenta con una plataforma digital no tradicional, es importante que incluya enlaces que redirijan a la información de las fuentes originales o sitios de terceros confiables que validen dichos datos.

  • Adoptar una posición crítica, por cuanto los medios sociales se sirven de algoritmos para mostrar contenidos personalizados a los usuarios, en función de sus supuestos preferencias, gustos u opiniones.
  • Evitar compartir información no contrastada procedente de fuentes dudosas, sobre todo aquella que pueda generar alarma en la población”.

En segundo lugar, también cabe señalar que “dada la magnitud de la crisis sanitaria, social y económica, y debido a la tecnología de que disponemos para conectarnos e informarnos, es fácil acceder a contenidos falsos o rumores, que surgen cuando existen noticias ambiguas.

Para evitar esta confusión, los organismos internacionales, los gobiernos y los propios medios de comunicación deben aportar datos verídicos y confiables en aras de la transparencia, para lo cual deben multiplicar los canales oficiales para emitir la información y, al mismo tiempo, rastrear las noticias falsas para poder desmentirlas y aportar claridad, haciendo un llamamiento a la ética de quienes lanzan y distribuyen rumores y falsedades.

Las consecuencias de esta infodemia pueden llegar a ser muy graves, ya que pueden desembocar en un peligro aun mayor sobre la salud pública (caso de la ingesta de determinadas sustancias para combatir el virus), puede promover la radicalización de la sociedad (mediante la exclusión de enfermos, infectados, sanitarios, etc.) y, por supuesto, derivar en una crisis de confianza en los medios de comunicación y en las instituciones públicas.

Los filtros son necesarios

Esto no quiere decir que se deban establecer límites sobre la libertad de prensa y la libertad de información, pero sí debemos ser conscientes de nuestra vulnerabilidad ante esta situación de emergencia y de la necesidad de la existencia de filtros de veracidad que luchen contra la desinformación. Con ese espíritu ha nacido la International Fact-Checking Network (IFCN), cuyo objetivo es la promoción de la veracidad y transparencia en la información y contenidos de internet.

También en esa línea se han producido avances gracias a la prohibición de publicidad de falsas curas para combatir el virus por parte de empresas como Youtube, Facebook, Google o Twitter. Incluso han surgido organizaciones sin ánimo de lucro, caso de Maldita.es , que se dedican a desmontar bulos y falsedades.

Todas estas acciones parecen correctas, pero no suficientes. ¿Qué más podemos hacer?

Parece evidente que los emisores de información, los gobiernos y organizaciones supranacionales deben seguir aportando información veraz y ser transparentes con los datos; deben también rastrear y aislar las noticias falsas y/o ambiguas.

Por su parte, los principales transmisores de esa información –los medios de comunicación– deben acudir a fuentes fidedignas y verificar los datos que les ofrezcan.

Y los usuarios o receptores, ¿cómo podemos actuar?

En primer lugar, debemos ser conscientes de que recibimos mucha información ambigua. Nos quedamos en los titulares y no continuamos la lectura para verificar la fiabilidad de los datos y de las fuentes que los aportan.

Pero, ¿qué aspectos pueden llevarnos a sospechar de la noticia? Podemos desconfiar en los siguientes casos:

  • Si no se citan fuentes o si desconocemos a los autores de la misma (por ejemplo, con una cadena de whatsApps);
  • Las noticias falsas suelen tener titulares sorprendentes y exagerados para llamar nuestra atención;
  • Muchas veces están redactadas de forma poco coherente;
  • Incluyen apoyo audiovisual sin autoría conocida;
  • Cuentan con un formato de procedencia extraño, por ejemplo, utilizando URLs parecidas a las de medios de comunicación consolidados y fiables pero les cambian una letra.

En segundo lugar, es necesario verificar la fiabilidad del autor de la noticia y de los transmisores de la misma. En la medida de lo posible, debemos confirmar la información en los perfiles y páginas oficiales que se citan.

Y tercero, debemos evitar compartir automáticamente las informaciones. Si no verificamos los datos y compartimos en “modo automático” contribuimos a la expansión de la mentira y la duda.

Autores como Nielsen y Graves señalan una serie de contenidos que las audiencias relacionan con las fake news, que van desde el periodismo superficial, sensacionalista y poco preciso, pasando por la propaganda, las mentiras políticas y el contenido hiperpartidista, así como distintas formas de publicidad, como la esponsorización de contenidos, hasta llegar a las noticias falsas propiamente dichas.

Por su parte, Claire Wardle estableció una especie de cinta métrica de gradualidad, de menor a mayor, desde la información errónea involuntaria o fruto del ejercicio de un periodismo deficiente, pasando por la parodia, la provocación, el partidismo y provecho, la búsqueda de poder o influencia política, hasta llegar a la propaganda.

El fenómeno del clickbait

En la misma línea, Melissa Zimdars elaboró otra escala y orden, desde la simple búsqueda de visitas e incremento de tráfico de noticias a través de la exageración de titulares llamativos (clickbait), pasando por los rumores, noticias basura, sátira, noticias políticas falsas, teorías de la conspiración, discurso del odio y propaganda estatal.

Algunas de las normas comúnmente aceptadas para guiar a periodistas y usuarios, a fin de evitar la proliferación de noticias falsas, emplean el acrónimo FACTS, en alusión, en sus iniciales inglesas, a:

  1. Filtrar / Filter: Distinguir entre afirmaciones basadas en opiniones y hechos contrastados;
  2. Prevención / Avoidance: Evitar seguir a grupos o enlaces a páginas web que puedan afectar a la reputación personal del periodista;
  3. Consecuencias y contexto / Consequence and Context: Considerar las consecuencias de los contenidos que difundimos, antes de que éstos permanezcan en nuestras redes, teniendo en cuenta también que el contenido sin contexto es un pretexto.
  4. Comprobación / Test: Mostrar evidencias y evitar suposiciones sin fundamento.
  5. Fuente / Source: Evitar el recurso o empleo de fuentes conflictivas o ya cuestionadas previamente.

En cualquier caso, lo cierto es que toda operación urgente de verificación digital de noticias pasa por las 6W´s o, lo que es lo mismo, atender a las preguntas clásicas del periodismo:

  • Quién (lo cuenta y firma)
  • Qué (profundizar en el contenido de lo que dice)
  • Cuándo (fecha y zona horaria, si es una publicación antigua)
  • Dónde (referencias y contexto del lugar)
  • Cómo (es una información u opinión, una difusión masiva y repentina, de cuentas recién abiertas o con escasa actividad previa)
  • Por qué (si hay motivos ocultos tras la difusión de esa información o es una crítica contra alguna persona, colectivo o institución).

No hay duda de que la manipulación en la difusión de información o la utilización de datos y argumentos tendenciosos, incluyendo la desinformación, la propagación de mentiras, medias verdades y noticias falsas, no es nueva y dispone de numerosas referencias y antecedentes a lo largo de la historia del periodismo“.

En tercer lugar, señalar, e incidiendo que todo lo que nos ha llegado desde el inicio de la pandemia no puede ser verdad, y atendiendo al hecho de que la verificación de las fuentes es fundamental, se ha de señalar que “en este escenario de incertidumbre, que se ve potenciado por las fake news y la desinformación, los medios de comunicación juegan un rol fundamental a la hora de verificar y contrastar su veracidad, principio básico de la labor periodística.

Dicho rol ha sido liderado, entre otros, por el diario “La Tercera”, que realiza en su plataforma de Instagram un ejercicio de fact checking -o verificación de hechos- sobre temáticas referentes a Covid-19 en un formato de trivia: primero formulan preguntas como: “Pese a la cuarentena, ¿Algunos países permiten que la gente salga a correr?”, “¿El 70% de los chilenos se contagiará con el virus?”, y luego entregan tres alternativas de respuesta (verdadero, impreciso y falso), entregando finalmente la respuesta correcta con una explicación.

En ese sentido, para Patricio Lazcano, editor de la sección científica “Qué Pasa” del periódico “La Tercera”, combatir fake news es fundamental, ya que “este tipo de noticias desinforman, y la desinformación tiene consecuencias: pánico, temor, irresponsabilidad, ignorancia: una serie de actitudes que pueden tener repercusiones, en algunos casos, muy graves, como ocurre actualmente en un contexto de pandemia”.

Para Valentina De Marval, periodista de AFP Factual, órgano dedicado a verificar información, lo correcto es referirse a “desinformación” en vez de “fake news”, ya que “es contradictorio hablar de noticia falsa, pues una noticia nunca debiese ser falsa”. Así mismo, destaca la importancia de que la ciudadanía maneje “información basada en pruebas y respaldada y, por ende, pueda tomar decisiones y formar opiniones basadas en hechos contrastados. En el caso del COVID-19, la importancia del fact checking radica en que una persona desinformada podría tomar una mala decisión que dañe su salud; o bien distorsione su percepción en cuanto al alcance o gravedad de este virus”, sentencia la periodista.

¿Cómo contrarrestar la desinformación?

Medios de comunicación, agencias de noticias e incluso iniciativas provenientes de la sociedad civil han elaborado metodologías o directrices para producir información verídica y realizar fact cheking, o verificación de hechos/datos.

Según el editor de “Qué Pasa”, “la principal fuente para verificar la información son instituciones establecidas: en el caso de la pandemia, clínicas reconocidas, autoridades de gobierno u organizaciones validadas como la Organización Mundial de la Salud”. Bajo esta premisa, “hay que rechazar las cadenas por WhatsApp, que no es un medio confiable, y en general, lo que se difunde por redes sociales. La mayoría de estas fuentes, son ‘un amigo de mi amiga’, ‘el tío de mi vecino’, ‘o un amigo de la jefa de mi esposo’. Es el principal reservorio de fake news”, enfatiza el editor.

En tanto, las agencias y organizaciones que se dedican a verificar información, inician el proceso cuando ésta se hace pública, desde ahí seleccionan contenidos según su nivel de “viralidad” y el peligro que pueden representar, para luego cruzar diversas fuentes válidas, serias, e independientes entre sí.

Algunos pasos necesarios para chequear la veracidad de una noticia:

– En el caso de materiales digitales, dependerá de su origen. Si es una imagen o video que podrían estar sacados de contexto, en el caso de AFP Factual, la verificación comienza con una búsqueda inversa a través de todos los buscadores que abarca la herramienta InVid WeVerify (Google, TinEye, Yandex, y más).

– Si se trata de una afirmación dentro del discurso público, el chequeo comienza en el emisor, las fuentes oficiales sobre el tema, las fuentes alternativas (ONG, fundaciones) y también se consulta con especialistas si es necesario.

– Lo básico siempre será cruzar fuentes. Por ejemplo, que una institución niegue que haya publicado un comunicado u otro material, no determina la verificación, por lo que se deben buscar más elementos.

– En toda verificación es necesario entregar un contexto, ya que ningún contenido o afirmación surge de forma aislada. Este ejercicio se debe realizar con imparcialidad y sin prejuicios.

¿Es posible contrarrestar el efecto negativo provocado por las fake news? 

Uno de los peligros de la desinformación es la rapidez con la que avanza el contenido, por lo que el fact checking se hace indispensable. No obstante, en ocasiones, puede ser muy tarde. “Las fake news funcionan como las mentiras: una vez que mientes, aunque después se aclare, es difícil quedarse con la versión correcta. La gente en general se queda con la primera versión, y no con la segunda”, señala Patricio Lazcano.

Según la académica del Instituto de la Comunicación e Imagen, para contrarrestar -en algún nivel- el efecto negativo que las fake news provocan en la ciudadanía “es clave educarnos en los riesgos de la vida digital y en cómo combatirlos. Una vez que una noticia falsa se viraliza se siembran dudas y no podremos garantizar que todo aquel que la haya recibido, reciba a tiempo la información correcta”, quien agrega que, especialmente en tiempos como los actuales, en los cuales la humanidad vive una crisis, es esencial “impulsar la confianza y el conocimiento sobre las fuentes oficiales, enseñar a las personas a desconfiar de aquellos mensajes dudosos o sin origen claro”.

“Reparar los daños que pueden generar las informaciones falsas es mucho más difícil que educar a las personas para que puedan diferenciar por sí mismas la paja del trigo”, enfatiza Hoare”.

Por favor, cuidado con lo que encontréis en redes sociales y quién afirma las cosas. Ya demasiada incertidumbre hay sobre el origen del virus (aunque la rapidez de la propagación ya hace dudar de que sea sólo natural), y también de quien diga que se puede hacer vida normal.

FUENTES:

  1. “De las teorías de la conspiración a los ingredientes mágicos: Desinformación en tiempos de la COVID-19”. UNIVERSITAT DE VALENCIA: https://www.uv.es/uvweb/instituto-universitario-historia-medicina-ciencia-lopez-pinero/es/videos/-teorias-conspiracion-ingredientes-magicos-desinformacion-tiempos-covid-19-1285901090268/Recurs.html?id=1286135013345
  2. Desinformación y ‘fake news’ durante la COVID-19: cómo cortar la red de contagio. COMPROMISO EMPRESARIAL: https://www.compromisoempresarial.com/coronavirus/2020/04/desinformacion-fake-news-tiempos-covid19-como-evitarla/
  3. Combatir el virus de la desinformación en tiempos de pandemia. OPEN DEMOCRACY: https://www.opendemocracy.net/es/combatir-el-virus-de-la-desinformaci%C3%B3n-en-tiempos-de-pandemia/
  4. Claves para evitar la desinformación ‘online’ durante la crisis del coronavirus. BBVA: https://www.bbva.com/es/claves-para-evitar-la-desinformacion-online-durante-la-crisis-del-coronavirus/
  5. Manual de instrucciones para identificar los bulos de la covid-19. THE CONVERSATION: https://theconversation.com/manual-de-instrucciones-para-identificar-los-bulos-de-la-covid-19-151605
  6. Desinformación en tiempos de pandemia: ¿Cómo detectar las fake news? EXPLORA: https://www.explora.cl/blog/desinformacion-en-tiempos-de-pandemia-como-detectar-las-fake-news/
  7. Redes Sociales & Fake News. CECA MAGÁN: https://www.cecamagan.com/redes-sociales-fake-news-desinformacion-tiempos-covid-19/
  8. La desinformación en tiempos de coronavirus: estos son los perfiles que más fake news comparten en la red. ANTENA 3 NOTICIAS: https://www.antena3.com/noticias/mundo/desinformacion-tiempos-coronavirus-estos-son-perfiles-que-mas-fake-news-comparten-red_202010145f87d0a24a49130001bf6389.html
  9. Combatir la desinformación en tiempos del coronavirus. LA VANGUARDIA: https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20200507/481004905684/coronavirus-desinformacion-infodemia.html

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