Abogacía, Administración de Justicia, Derecho, Derecho procesal

¿Qué es la listis expensas? Especialidades según el tipo de juicio

Hemos de situarnos en el contexto de un proceso de divorcio para entender esta expresión.

En primer lugar, y para ir entrando en materia, se ha de señalar, en cuanto al concepto de la litis expensas, que “cuando un cónyuge carezca de bienes propios suficientes, los gastos necesarios causados en litigios que sostenga contra el otro cónyuge sin mediar mala fe o temeridad, o contra tercero si redundan en provecho de la familia, serán a cargo del caudal común y, faltando éste, se sufragarán a costa de los bienes propios del otro cónyuge cuando la posición económica de éste impida al primero, por imperativo de la LEC, la obtención del beneficio de justicia gratuita”.

Se trata de determinar la cooperación interconyugal a los gastos derivados de litigios (doctrinalmente denominada litis expensas) que cualquiera de los cónyuges haya de sostener, bien sea contra el otro cónyuge, bien contra cualquier otra persona.

En el primer caso, debe estar exenta de mala fe o de temeridad procesal. Cuando se litiga contra terceros, las litis expensas sólo pueden reclamarse cuando el proceso redunde en beneficio de la familia.

En principio, los gastos derivados de tales litigios pesan sobre el cónyuge litigante (sobre sus bienes). De ahí que el primer requisito de la eventual reclamación de las litis expensas sea precisamente la carencia de bienes propios suficientes por parte del litigante”.

Es decir, la litis expensas se produce en el ámbito de aplicación de la normativa procesal civil sobre procesos matrimoniales, cuando uno de los cónyuges sostiene un pleito o causa contra el otro o contra un tercero y carece de bienes suficientes para hacer frente a los gastos del litigio en sí, y sin que medie mala fe, se habrá de hacer el recargo de esos gastos al patrimonio común.

En segundo lugar, se ha de señalar que “la regla es de aplicación a cualquier régimen matrimonial, y el precepto se refiere indistintamente a cualquiera de los cónyuges.

No proceden las litis expensas cuando medie mala fe, extremo que deberá ser probado, no impidiendo que hasta que se concedan o denieguen las litis expensas, hayan podido entregarse cantidades en este concepto a criterio del Juez, debiendo devolverse si finalmente se prueba la mala fe.

Pueden ser solicitadas tanto para emprender una acción como para defenderse de la dirigida contra el cónyuge que las pide. Los procesos para los que pueden pedirse son de cualquier clase (civiles, penales, canónicos).

La previsión relativa a los procesos seguidos contra terceros establece que las litis expensas, si se piden por algo que afecte a la familia, serán cargas del matrimonio y tendrán que ponerse a cargo de los patrimonios familiares”.

En tercer lugar, y en cuanto a los requisitos o características de la litis expensas, se han de destacar los siguientes:

  • “Los gastos que el cónyuge acredite para poder continuar con el litigio serán costeados con el caudal común.
  • De no existir un caudal común, el cónyuge que no posea bienes propios podrá recurrir al beneficio de la justicia gratuita.
  • Cuando esto no sea posible, los gastos judiciales serán sufragados a costa de los bienes del otro cónyuge”.

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