COVID-19, Derecho de la Salud, Derecho Sanitario, Derechos fundamentales, Pandemias

¿Puede el Estado obligar a los ciudadanos a vacunarse contra el COVID-19? ¿Y si la gente se opone a la vacuna?

Desde que han aparecido las primeras vacunas contra el COVID-19, se han dejado ver muchas personas reacias a ponerse la vacuna, y son muchos más que los propios negacionistas del COVID-19.

En primer lugar, nos hemos de formular la siguiente pregunta: “¿qué razones puede haber detrás del rechazo hacia las vacunas?

  • La sensación de falsa seguridad respecto a ciertas enfermedades que han sido erradicadas precisamente gracias a las vacunas o que no se sienten letales en muchos de nosotros, como la gripe. Ejemplo de ello es la difteria, enfermedad bacteriana cuyo impacto es mínimo en países del norte global. Como actualmente no es una amenaza real para la sociedad occidental, uno podría considerar un sinsentido vacunarse. Sin embargo, en 2015 falleció un menor no vacunado en Olot (Girona) por esta misma enfermedad. Para evitar casos similares, es imperativo informar sobre la importancia y los beneficios de la vacunación en enfermedades que todavía constituyen un riesgo para la población.
  • El temor a los adyuvantes. Éstas son sustancias que se añaden a las vacunas en cantidades controladas e inofensivas para el ser humano para aumentar la inmunogenicidad. En numerosas ocasiones, la desinformación y la sensación de que los adyuvantes son elementos extraños, como el aluminio, alimenta la desconfianza de la población y puede constituir un rechazo a la vacunación, por el mero hecho de no entender cómo funcionan. Lo mismo sucede con muchos de los conservantes que encontramos en los productos de alimentación. 

Estos argumentos contra las vacunas en general se ven complementados por otros que han surgido a causa de la pandemia que estamos viviendo y cómo se está gestionando esta crisis sanitaria.

Particularidades de la vacuna contra el SARS-CoV-2

Estamos viendo cómo un día nos dicen que tenemos que desinfectar toda nuestra compra y cómo al siguiente nos dicen que no hace falta. Cómo se publican más de 2000 artículos científicos a la semana sobre este virus, pero aún no se conocen todos sus mecanismos de infectividad. Estamos presenciando cómo se hace ciencia, cómo se investiga un nuevo patógeno a tiempo real. Y eso puede ser abrumador, porque las observaciones científicas no son la verdad absoluta sino fruto de prueba y error. Equivocarse mucho, hasta conseguir entender la naturaleza a la cual nos enfrentamos para, a partir de ahí, empezar a buscar soluciones si constituye una amenaza para nosotros. Y precisamente buscar soluciones a un virus que ya está causando una pandemia mundial significa que hay que trabajar a contrarreloj.

Estamos presenciando cómo se investiga un nuevo patógeno a tiempo real. Y eso puede ser abrumador, porque las observaciones científicas no son la verdad absoluta sino fruto de prueba y error.

La magnitud y urgencia del problema ha llevado a algunas particularidades en la búsqueda de una vacuna contra el SARS-CoV-2 que podrían representar una amenaza a su aceptación por parte de la sociedad:

  • la adaptación de los ensayos clínicos. Con tal de tener una solución lo más pronto posible, se solapan fases que normalmente son consecutivas, o se empieza a producir la vacuna antes de que ésta haya mostrado ser efectiva, como en el caso de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford. Por ejemplo, la agencia europea de medicamentos ya anunció que las vacunas contra el SARS-CoV2 pasarían por una fase de aprobación de vía rápida, pudiendo llegar a saltarse el proceso de aprobación estándar para permitir su comercialización bajo una autorización de emergencia. La preocupación sobre si estos cambios afectarán a la seguridad de la vacuna puede generar una sensación de desaprobación.
  • el interés económico detrás de su producción y la duda sobre su disponibilidad a nivel mundial. El descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas por parte de las industrias farmacéuticas no se realiza solo con el objetivo de servir a los intereses científicos y/o médicos, sino también a la prosperidad económica, ya que son empresas lucrativas sujetas a las leyes del mercado. Esto es así incluso en situaciones de emergencia, como es el caso de la pandemia de la COVID-19, en la que países de todo el planeta se enfrentan al mismo problema y necesitan su dosis de la vacuna. 

De cara al futuro

El fin de la confrontación entre los argumentos en contra de las vacunas y la comunidad científica requiere de un puente comunicativo y de debate generador de opiniones propias fundamentadas, contrastadas y críticas. Solo así podremos colaborar en la construcción de una sociedad empática y cooperativa. Creemos que esta comunicación debe ser transparente, dejando claro que hay beneficios económicos involucrados, pero salvaguardando la efectividad del producto final: la vacuna.

Es importante establecer un debate de opiniones fundamentadas, contrastadas y críticas: una comunicación transparente, dejando claro que hay beneficios económicos involucrados, pero salvaguardando la efectividad del producto final: la vacuna.

Pero, si a pesar de esto, una parte de la sociedad optara por no vacunarse, ¿sería ético obligar a toda la población a vacunarse?”

En segundo lugar, y recordando lo dicho en otro artículo anterior, “

En España, el título primero de la Constitución recoge el derecho a la vida y a la integridad física (artículo 15) y en el artículo 43 se desarrolla que compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios.

Más allá, en la ley 22/1980, que modifica la ley de bases de la sanidad de 1944, se prevé concretamente que las vacunas contra la viruela, difteria y otras infecciones podrán ser declaradas obligatorias por el Gobierno.

“Las vacunaciones contra la viruela y la difteria y contra las infecciones tíficas y paratíficas podrán ser declaradas obligatorias por el Gobierno cuando por la existencia de casos repetitivos de estas enfermedades o el estado epidémico del momento o previsible se juzgue conveniente”, dice ese precepto en su artículo único.

“Más que declarar la obligatoriedad en la ley, será clave establecer cuáles son las consecuencias de la no vacunación”

También sigue vigente un decreto del año 1945 que aprobó el reglamento para la lucha de las enfermedades infecciosas que en su artículo 21 declara que podrán ser obligatorias para todos los ciudadanos españoles las vacunaciones contra la difteria y la viruela, “siendo sancionadas su falta de realización”.

Para juristas como Pérez Palaci, “por analogía” se podría asimismo declarar obligatoria la vacuna para la pandemia por la COVID-19.

Si bien la ley de 2002 sobre autonomía del paciente apunta a que la persona afectada puede aceptar o rechazar algunas terapias, ese derecho a decidir tiene algunas excepciones, principalmente el riesgo a la salud pública.

Ese riesgo está desarrollado en la ley orgánica 3/1986, que en su artículo 2 declara la posibilidad de que las autoridades tomen cualquier medida necesaria para preservar la salud pública.

Colisionan dos derechos

Para el jurista, el asunto de la vacunación obligatoria es, finalmente, la colisión de dos derechos, el derecho a la protección de la salud, que prevalece en el caso de una pandemia como la covid-19, y el derecho a la intimidad y privacidad.

“Ahora bien, si la normativa existente puede causar cierta confusión, también el ejecutivo y el legislativo pueden intervenir al respecto y modificarla introduciendo artículos pertinentes tanto en el código penal como en una nueva ley orgánica o de modificación de la ley general de salud pública”, ha señalado.

“¿Qué pasa si unos padres siguen llevando a su hijo sin vacunar de la Covid-19 a la escuela?”

Para la profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona (UB) Mar Aguilera, “más que declarar la obligatoriedad en la ley, será clave establecer cuáles son las consecuencias de la no vacunación”.

Aguilera ha dicho que “es importante dejar claro cuáles son las consecuencias y que estas sean proporcionales”, preceptos que tendrían que prever y valorar múltiples casuísticas como “¿qué pasa si unos padres siguen llevando a su hijo sin vacunar de la covid-19 a la escuela?”.

Desde el mundo médico, sin embargo, insisten en que no es lo más apropiado declarar obligatoria la vacuna “porque podría tener efectos contraproducentes”, ha explicado la jefa de epidemiología del hospital barcelonés Vall d’Hebron, Magda Campins.

“Si obligas a la gente, éstos pueden ser más reticentes. Esperamos llegar a coberturas de vacunación de la población altas sin tener que llegar a la obligatoriedad”, ha dicho la facultativa”.

En segundo lugar, cabe señalar que, aunque la vacunación es voluntaria, se ha de destacar, de nuevo, que en nuestro país, se puede imponer una vacunación obligatoria en determinados casos. En este contexto, se ha de decir que “el RD 1345/2007 define el medicamento inmunológico como todo medicamento consistente en vacunas, toxinas, sueros y alérgenos; también se definen las vacunas individualizadas y los alérgenos. Asimismo, se regulan las condiciones especiales de autorización previa de lotes de fabricación y tramitación de expedientes de registro, con previsión de modificaciones anuales para la vacuna de la gripe humana.

La vacunación en España es voluntaria

La vacunación en España es voluntaria, ya que nuestro ordenamiento no incorpora explícitamente el deber de vacunación y nadie puede, en principio, ser obligado a vacunarse. Ahora bien, hay determinadas situaciones que permiten que los poderes públicos competentes impongan la vacunación forzosa, fundamentalmente en caso de epidemias, tal y como es es caso que todos vivimos en la actualidad.

La primera norma de carácter general, no propiamente sanitaria, que permitiría fundamentar en determinados casos la obligatoriedad de las vacunas contra el COVID es la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de estados de alarma, excepción y
sitio.

En dicha ley el art. 4 establece que:

“El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo 116.2 de la Constitución, podrá declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad: b) “crisis sanitarias, tales como las epidemias”.

Una vez que se produzca esta situación, el art. 12 establece que:

“La autoridad competente podrá adoptar por sí, según los casos, además de las medidas previstas en los artículos anteriores, las establecidas en las normas para la lucha contra las enfermedades infecciosas”.

¿Es obligatorio vacunarse contra el covid?

Existe legislación para obligar a vacunar contra el COVID -19 en España

Sí, existe en España una legislación que ampare una posible obligatoriedad a la hora de vacunar. Se trata de la Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública.

En el artículo 2 indica que “las autoridades sanitarias competentes podrán adoptar medidas de reconocimiento, tratamiento, hospitalización o control cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población debido a la situación sanitaria concreta de una persona o grupo de personas o por las condiciones sanitarias en que se desarrolle una actividad”.

Y en el artículo 3 de la misma dice que “con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible”.

Ahora mismo el Gobierno ha optado por la vía voluntaria en su plan de vacunación COVID, pero en el caso de que el Gobierno pretenda una vacunación obligatoria, tratándose de una invasión a los derechos fundamentales y requeriría de autorización judicial para valorar tres puntos básicos:

  • El de idoneidad (que la vacuna contra el covid sea idónea y sea efectiva)
  • El de necesidad (que no haya ninguno otro medio como la vacuna que permita alcanzar un fin equivalente) Y el criterio de proporcionalidad (tiene que haber una proporcionalidad entre el objetivo que se busca y los medios que se utilizan en función del resultado)”,

¿Cuál es el procedimiento administrativo y judicial para imponer la vacunación obligatoria?

La Administración solo puede imponer la vacunación obligatoria, previa autorización judicial. Según nuestro Tribunal Constitucional, la adopción de medidas coercitivas que puedan comprometer la integridad física exige:

  • Que se persiga un fin constitucionalmente legítimo, en este caso, el derecho a la protección integral de la salud que se consagra en el art. 43 de la Constitución.
  • Que su decisión venga amparada por una norma con rango de ley (principio de legalidad), en este sentido el art. 3 de la Ley Orgánica 3/1986 permite adoptar “cualquier medida apropiada”

Que se cumplan los requisitos de idoneidad, de necesidad y de proporcionalidad, antes mencionado.

¿Ha existido algún precedente anterior en nuestro país?

El supuesto más conocido es el Auto del Juzgado de lo Contencioso- Administrativo número 5 de Granada, de 24 de diciembre de 2010, en el que se abordaba un brote de sarampión en un Colegio Público del Barrio del Albaicín en Granada, donde se detectaron 36 casos confirmados a 18 de noviembre de 2010, pese a lo cual algunos padres se negaban a vacunar a sus hijos, lo que hacía imposible proteger a niños menores de 12/15 meses (no pueden ser vacunados por edad) y a los adultos susceptibles de contagiarse.

Ante esta situación la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía solicitó al Juzgado la vacunación forzosa de los 35 niños cuyos padres se negaban a autorizar la vacunación. El Auto judicial procedió a autorizar la vacunación obligatoria con la siguiente argumentación: “Entendemos que no suscita debate que la medida solicitada por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía persigue un fin constitucionalmente legítimo; que su adopción se encuentra amparada por una norma de rango legal; y que existe proporcionalidad de la medida de manera que es idónea y necesaria a los fines constitucionalmente legítimos que se pretenden, sin implicar un sacrificio desmedido…“, debiendo llevarse a cabo la vacunación en el Colegio Público, en el Centro de Salud o en el domicilio de los menores, por personal sanitario especializado, sin que pueda en ningún caso constituir, por la forma de realizarla, un trato inhumano o degradante, pudiendo la Autoridad Sanitaria requerir el auxilio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, si fuere necesario.

A MODO DE CONCLUSION Y EN RESPUESTA A ESTA CUESTIÓN

  • La vacunas en nuestro ordenamiento jurídico son voluntarias en un principio.
  • Hay una colisión de derechos, derecho a no percibir un tratamiento específico para aquellas personas que se nieguen a recibir la vacuna como derecho individual contra el derecho a la salud colectiva de aquellas personas que desean estar protegidas frente al COVID-19
  • El Gobierno tiene la obligación constitucional de proteger la salud de los ciudadanos, por lo que el derecho a la salud colectiva primará frente al derecho a no percibir un tratamiento específico para aquellas personas que se nieguen a recibir la vacuna
  • Hay procedimientos legales en nuestro país para imponer la vacunación contra el COVIL-19 a las personas, con autorización judicial, que se basen en los principios de idoneidad, necesidad y proporcionalidad”.

Por último, se ha de añadir que “si una persona decide no vacunarse, las implicaciones pueden ser más amplias, pues no solo no obtendrá la protección contra el covid-19, sino que podría dificultar potencialmente la obtención de inmunidad colectiva y hacer vulnerables a los grupos de alto riesgo que posiblemente no puedan recibir la vacuna.

«Ese momento de inmunidad colectiva se retrasa porque el virus existe al poder saltar de una persona a la otra y si las personas ya tienen anticuerpos, pues eso representa una manera de bloquear la transmisión del virus», le dijo a CNN el Dr. José Torradas, médico de emergencias y vocero del Colegio Americano de Médicos de Emergencias, con sede en Pensilvania, Estados Unidos.

El Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de EE.UU. dijo que espera que en el verano de 2021 o en el otoño haya una gran parte de la población vacunada.

«Mi esperanza y mi proyección es que si conseguimos que la gente se vacune en masa para que consigamos ese gran porcentaje de la población, a medida que nos acercamos al otoño, podamos tener un verdadero consuelo de que la gente esté en la escuela, segura en la escuela, ya sea de kinder a grado 12 , o en la universidad «, agregó Fauci.

¿Cómo lograr una inmunidad colectiva con la vacuna?

Expertos coinciden en que aplicarse la vacuna de manera colectiva puede contener la pandemia. Según una encuesta de NPR/PBS Newshour/Marist College, un 32% de los encuestados no se pondrían la vacuna, mientras que un 61% dijo que sí (en septiembre un 49% dijo que sí se pondrían la vacuna).

Se estima que una vacuna contra el covid-19 deberá ser aceptada por al menos el 55% de la población para proporcionar inmunidad a la comunidad, según la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, y algunos científicos anticipan que se necesitarán números aún mayores.

Para Torradas no vacunarse haría seguir la situación como la que se vive en el presente , en la que más de 132 millones de personas se han infectado con coronavirus y 2,8 millones de personas han muerto desde el inicio de la pandemia: más de 556.000 de ellas han muerto en EE.UU.

«En términos de los que no se vacunan, no es que sean un peligro más de lo que pueden ser ahora mismo», dijo Torradas. «Es entendiendo que al no vacunarse si no tienes anticuerpos, te puedes infectar y eso no quiere decir que no puedas infectar gente que haya sido vacunada. La gente que ha sido vacunada tiene por lo menos una probabilidad más alta de no tener complicaciones severas».

El problema de la desinformación

El movimiento contra las vacunas ha ido ganando fuerza en los últimos años, y algunos padres se niegan a vacunar a sus hijos contra enfermedades que alguna vez fueron erradicadas, como la polio y el sarampión.

«Hay un sentimiento general contra la ciencia, contra la autoridad y contra las vacunas entre algunas personas en este país, un porcentaje alarmantemente grande de personas, en términos relativos», le dijo a CNN en meses pasados, el Dr. Fauci.

Seguridad, efectos y otras cosas que debes saber sobre las vacunas contra el covid-19

Y esa desinformación puede ser mortal en términos de salud pública en medio de una pandemia devastadora que ha dejado a millones de infectados.

«Desafortunadamente no se ha creado un ambiente de confianza y de información adecuada debido a todas las comunicaciones erróneas y mal informadas que ha dado el gobierno de este país. Y eso causa esa reticencia», le dijo a CNN en Español la Dra. Flor Muñoz, experta en vacunas e investigadora del Baylor College of Medicine.

Según Muñoz, es desafortunada la desinformación que se tiene sobre las vacunas. La experta insta a las personas a que aprovechen la «mejor opción que tenemos en este momento», que son las vacunas para ayudar a erradicar la letalidad de esta pandemia.

«Ha sido la mejor opción a nivel de la historia de la humanidad. El hecho de tener vacunas que eliminen infecciones que puedan ser como estas. Es lo que ha arrastrado la humanidad muchas plagas anteriores y de muchas epidemias anteriores», agregó Muñoz.

Los expertos siguen insistiendo en que la vacunación, que aún no es masiva y solo está disponible para ciertos grupos, no es la única respuesta a la pandemia. Hay que continuar con el lavado de manos, el distanciamiento físico y el uso de tapabocas para frenar la propagación del virus”.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s