Derecho general

Cómo afecta la pandemia en la elección de los destinos turísticos

En primer lugar, como introducción, hay que destacar que el turismo, como sector importante en el PIB nacional, se ha visto roto desde la aparición de pandemia. El turista del siglo XXI se caracteriza por solicitar destinos sostenibles. También hay que señalar que las llegadas de turistas internacionales en el 2019 era de 1500.000.000 de turistas, con una influencia económica enorma.

Con la vista puesta en el futuro, hay posibles escenarios basados en distintos puntos como el certificado digital verde, los pasaportes de vacunación, etc. Otro escenario prevé un repunte para después del verano.

A esta problemática de la COVID-19, hay que añadir otros como saturación de espacios, destino maduro, dependencia del sol (frente a competidores como Turquía) y turista exigente y conectado (en esta crisis se hace más que evidente el uso de la tecnología, que se convierte en un valor importante, con utilizaciones del BIG DATA, entre otras tecnologías, para adaptarse a las nuevas exigencias). Esto último potenciará las ciudades inteligentes, provocando, por defecto, que la población viva mayoritariamente en zonas urbanas y el éxodo rural, entre otros efectos.

En cuanto a los destinos turísticos inteligentes, surgen para dar soluciones a los destinos tradicionales. En primer lugar, aquí hay que señalar que el destino turístico inteligente “es un destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y mejora la calidad de vida del residente.

La Secretaría de Estado de Turismo lidera el proyecto DTI, pionero a nivel internacional, impulsado y gestionado por SEGITTUR, cuyo objetivo es  implantar un nuevo modelo de mejora de la competitividad y desarrollo turístico basado en la gobernanza y la corresponsabilidad turística.

Esta iniciativa, surgida del Plan Nacional e Integral de Turismo 2012-2015, genera los mecanismos adecuados para facilitar la rápida incorporación de innovaciones en los destinos.

La transformación en un Destino Turístico Inteligente supone la revalorización del destino a través de la innovación y la tecnología resultando de ello fundamentalmente:

  • Un aumento de la competitividad, gracias al mejor aprovechamiento de sus recursos turísticos y a la identificación y creación de otros.
  • Una mejora en la eficiencia de los procesos de producción y comercialización.
  • Un impulso al desarrollo sostenible del destino en sus tres vertientes: medio-ambiental, económica y socio-cultural.
  • Una mejora de la calidad de la estancia de los visitantes y de la calidad de vida de los residentes.
  • Hacer de la estrategia turística la base para la dinamización económica del territorio garantizando sus efectos positivos en el largo plazo”.

En cuanto a los principales temas de investigación en este aspeacto, son el cambio climático (por la influencia de la industria turística en éste), la crisis, la transformación, la tecnología, y el comportamiento de los turistas (turismo responsable).

TAmbién se ha de destacar la utilización de la neurociencia del consumidor y del turismo en esta nueva época (innovación turística, etc.).

Se han utilizado técnicas como e-commerce, publicidad, escasa utilización del turismo (electroencefalogaraía) o el FMRI en turismo.

Aquí hay que añadir que “el móvil será aún más insustituible: lo podremos usar para reservar turno en la piscina, conocer el aforo de la playa, hacer el registro en el hotel, descargar entradas para un museo o mirar la carta de un restaurante.

Será el verano más extraño de nuestras vidas. Ayuntamientos, museos, restaurantes, aeropuertos y hoteles se preparan para afrontar una temporada turística marcada por el distanciamiento social y las obligadas medidas de higiene que se imponen en la lucha contra la pandemia. Nada será igual para el turista: ni coger un avión, ni alojarse en un hotel, bajar a la playa, visitar un museo o comer en un chiringuito.

La termografía será la norma en los aeropuertos, donde se acelerará la adopción de la biometría facial como fórmula de identificación, y nuestro móvil será -más aún si cabe- insustituible. Lo podremos utilizar para reservar turno en la piscina, conocer el aforo de la playa, descargar las entradas online de un museo, ver la carta del restaurante mediante un código QR o hacer check in en el hotel. No estamos hablando de innovaciones recientes: son tecnologías que llevan años entre nosotros, pero en este verano serán habituales en muchos destinos turísticos debido al escenario que abre la desescalada durante la pandemia.

La tecnología de control de aforo tendrá recorrido en el turismo más allá de la crisis del Covid-19

¿Hasta qué punto es la tecnología un aliado? Agustín Cárdenas, responsable de Transformación Digital de Telefónica Tech, recomienda a empresas y administraciones no asumir gastos tecnológicos con una visión cortoplacista. “Las medidas básicas son distanciamiento social, higiene y mascarillas. A partir de ahí, podemos ver qué tecnología puede ayudar ahora y, además, va a seguir teniendo valor cuando superemos el Covid-19”, dice.

Un punto en el que coincide Enrique Martínez, presidente de Segittur, el organismo responsable de impulsar la innovación en el sector turístico español. “Lo primero es definir los problemas que genera la actual situación. La industria tecnológica debe huir de ofrecer promesas genéricas que luego no se cumplen”, reflexiona. Martínez incide en la importancia de contar con una serie de estándares de calidad certificados para el sector como los establecidos por el Instituto para la Calidad Turística Española (Icte). “Una vez definidos los estándares es más fácil identificar la tecnología que pueda ayudar a cumplirlos. Además, con los casos de uso de éxito que se verán este verano en España, es más sencillo luego exportar esta tecnología”, defiende.

Control de aforo

Uno de los ámbitos donde hay recorrido para adoptar tecnología que tendrá vida más allá del Covid es en el control del aforo mediante soluciones digitales basadas en cámaras que permiten el conteo de personas y la medición de la distancia interpersonal, una fórmula que se va a utilizar en grandes playas, museos u otros destinos turísticos donde puede haber una gran afluencia de personas.

“Es una tecnología que va a ayudar al gestor también en el futuro porque le permite dar mejor información al turista. Si un ayuntamiento te avisa de que una playa está muy concurrida, puedes optar por ir a otra cercana. Si te comunican que hay dos horas de espera para entrar en un monumento, pero gracias a la tecnología y la analítica predictiva te dicen que vas a tardar 20 minutos en otra franja horaria, puedes cambiar tus planes de visita”, ilustra Cárdenas.

Las soluciones basadas en cámaras que permiten realizar conteo masivo de personas o las aplicaciones para reservar turno en la playa no son grandes innovaciones. “En el fondo, estamos hablando de trasladar soluciones ya existentes, como son las del control de aforo en espectáculos o las de gestión de aparcamientos, a un ámbito donde no se habían explotado antes. La ingeniería española ha mostrado su capacidad para abordarlo en un tiempo récord”, explica Martínez. Esta necesidad puede suponer además una oportunidad porque “los municipios van a tener datos sobre las playas de los que carecían que podrán explotar en el futuro”, señala el presidente de Segittur.

Alberto Grande, director de Innovación de la consultora Paradigma, apunta que a la hora de valorar qué tecnología puede utilizarse no hay que perder de vista la rapidez de implantación. “Una localidad que ya tenga cámaras en la playa cuenta con una infraestructura de base para poder desplegar este verano una solución de control de aforo de manera rápida. La clave es la tecnología de tratamiento de imágenes con machine learning, que puede detectar dónde están las personas”, explica.

Las empresas y AAPP deben huir de inversiones en tecnologías con una visión cortoplacista

En las playas de Barcelona, un software desarrollado por Telefónica utiliza los datos de un sistema de videovigilancia mediante cámaras IP con conectividad 4G para detectar en tiempo real el porcentaje de ocupación. El Ayuntamiento de Barcelona utilizará esta solución para controlar el aforo de las playas en este verano marcado por el desconfinamiento tras el brote del Covid-19. “El software instalado no graba imágenes y no almacena ningún dato personal, solo detectará las zonas del espacio que están ocupadas y cuáles están libres”, explican en la operadora. Desde el panel de control de usuario, un mapa muestra todos los puntos del área de playa y permite visualizar, esa área, su porcentaje de ocupación, su aforo actual y el máximo permitido para esa localización. Además, la solución desarrollada de Telefónica permite configurar las alertas en los móviles de los responsables de supervisar el aforo.

Grande incide en que hay que buscar “nuevos casos de uso de tecnologías ya existentes” y pone otro ejemplo en los beacons. Estas pequeñas balizas basadas en bluetooth de bajo consumo se utilizan, por ejemplo, en museos para que los usuarios reciban información en sus dispositivos al aproximarse a las obras de arte. Ahora, también pueden emplearse para alertar al visitante si incumple la distancia.

El hotel pos-Covid

La tecnología también va ser un aliado para promover soluciones que reduzcan al mínimo el contacto en hoteles, restauración o comercios. Se busca eliminar ese elemento de fricción con soluciones que van desde el pago sin contacto, hasta las entradas en los móviles o los código QR para ver la carta y hacer el pedido en un restaurante.

El hotel es un buen ejemplo de este camino hacia el contacless. “En estos momentos, el cliente busca el menor contacto físico. ¿Dónde sueles interactuar en un hotel? En el minibar, mirando la carta del servicio de habitaciones, cuando haces el registro o pides un plano de la ciudad, por ejemplo. Todos estos puntos de interacción puedes eliminarlos y solucionarlos con el móvil”, explica Cárdenas. Sin embargo, Grande cree que, aunque es la tendencia de futuro, no veremos extendidas, a corto plazo, algunas de estas soluciones para los hoteles debido a “los tiempos y coste de implantación” que conllevan.

La cadena hotelera NH ha incorporado soluciones tecnológicas para reducir al máximo las interacciones entre personas. El cliente puede realizar online el registro, el servicio de elección de habitación y el ‘check out’. El móvil permitirá encargar el servicio de habitaciones y reservar mesa en el restaurante. En la recepción, habitaciones y restauración el cliente encontrará códigos QR para poder pedir los diferentes servicios. Asimismo, NH tiene un servicio de chat instantáneo con el equipo del hotel para solventar cualquier duda o petición. Por último, algunos hoteles de la cadena tienen ascensores Thyssenkrupp que cuentan con un nuevo sistema de llamada sin contacto con los pulsadores. Empleando su propio ‘smartphone’, los usuarios pueden leer un código QR y reproducir una imagen virtual que les permitirá llamar al ascensor y marcar la planta de destino.

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La nueva experiencia de los museos

En la visita a museos y otros monumentos, se impondrá la compra de tickets online, su descarga en el móvil y el uso de códigos QR o de aplicaciones de autoguía en el propio terminal para acceder a contenido que enriquezca la visita. Además de las soluciones de control de aforo, la tecnología puede ayudar a señalar rutas de visita. “En vez de utilizar señalética en el suelo, con fecha de caducidad, el ‘videomapping’ con proyectores en el techo se adapta a las necesidades cambiantes del aforo permitido o de la afluencia de visitantes”, ilustra Agustín Cárdenas. En algunos sitios han ido un paso más allá: el Duomo de Florencia, una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad italiana, ofrece a los turistas un pequeño dispositivo sensorizado que avisa si incumple la distancia interpersonal de dos metros recomendada.

Biometría en los aeropuertos

Como está ocurriendo en otros sectores, el Covid acelerará la adopción de ciertas soluciones digitales en el transporte de viajeros. Es el caso de la implantación del reconocimiento biométrico, que puede despegar en un momento donde se busca minimizar el contacto. En los aeropuertos, el reconocimiento facial como método de autenticación se podría emplear desde la llegada del viajero a la terminal hasta el embarque. Aena ya lo está probando en el Aeropuerto Adolfo-Suárez Madrid Barajas tras un primer piloto en Menorca. En el proyecto en pruebas de Madrid, que arrancó a finales del pasado año, la identificación biométrica se emplea en la facturación, el control de seguridad y la puerta de embarque, lo que permite que los viajeros puedan coger su vuelo sin necesidad de mostrar ningún billete o documento de identificación”.

Se pretende entender el funcionamiento del cerebro del turista en esta nueva época, para identificar diferencias neuronales DTI vs no inteligentese, o examinar áreas relacionadas con el recuerdo ocasionad por uno u otro destino”.

A continuación, se ha de añadir que “nos enfrentamos a una situación muy grave donde, a la incertidumbre que cualquier tipo de crisis genera de por sí, se añade el hecho de que no existen modelos que contemplen poder hacer frente a un escenario como el actual: un escenario de ingresos cero, en especial en servicios que son parte estructural de la generación del PIB en los países desarrollados.

Todo ello dibuja una situación con la no cabe otra opción que calificar al Covid-19 como el verdadero “Cisne Negro” de nuestra era. Nadie en sus planes de recuperación de desastres y continuidad de negocio pudo haber previsto una situación donde la actividad económica pase de 100 a 0 en tan solo unas pocas semanas. Hay quien lo advirtió. Pero claro, estábamos a otras cosas… https://embed.ted.com/talks/lang/es/bill_gates_the_next_outbreak_we_re_not_ready

Las empresas tecnológicas nos enfrentamos a un doble y complejo dilema. Por una parte, no podemos asumir el escenario de cierre completo, puesto que implicaría prescindir del talento necesario para relanzar la actividad desde el minuto uno de la recuperación. Y, por otra, debemos estar al 100% a partir de ese mismo momento. Todo ello, como decía, ante un escenario de Ingreso 0 que no está contemplado en las medidas adoptadas por el Gobierno, ni a efectos de soportar costes, ni a efectos de acceso a todas las líneas de financiación.

Las estimaciones de la duración del estado de alarma son temporales y “relativamente” cortas, pero con unas implicaciones de efecto negativo multiplicador sobre la economía que algunos analistas ya evalúan, en este momento, en torno al 10% del PIB español en el 2020.

La vuelta a la normalidad será lenta, dura y prolongada, con una situación futura incierta y compleja de predecir.

En referencia al turismo, particularmente, a las citadas secuelas económicas se deberá sumar el efecto dominó producido por la incidencia progresiva en países receptores y emisores de turistas, así como otros de índole psicológica generados en la sociedad y que impactarán, con seguridad, en una reordenación de prioridades.

La consecuencia directa es que todo esto incidirá en prolongar el periodo de tiempo hasta que lleguemos de nuevo a un estado de normalidad, sea este el que sea, post recuperación.

Pensamos que el escenario realista es decir que, hoy por hoy, la temporada estival del 2020 es muy complicado que se pueda salvar. En consecuencia, no es alarmista mantener que el teatro de operaciones actual es de pura supervivencia.

Como sector estratégico, las empresas tecnológicas tenemos obligación de mantener unos mínimos que aseguren la máxima disponibilidad de los sistemas, asegurando la fluidez necesaria para el momento de la vuelta a la normalidad.

Mientras tanto, debemos cuidar la cercanía con el cliente haciéndole saber que puede contar con nosotros ahora, durante y después. Si planteamos que también nos enfrentamos al comentado escenario de ingreso 0, el párrafo anterior suena sin duda a paradoja (en el mejor de los casos), poniendo en solfa cualquier planteamiento racional de buenas prácticas.

El nivel de apalancamiento de gran parte del tejido económico en el turismo es del orden del 65% en Baleares, cifra que en el caso de las empresas de Turistec supera en mucho el 80% y llega al 100% en un número importante de ellas.

En estos momentos se requiere, por tanto, un planteamiento de máximos por parte de todos, el sector público y el sector privado, habida cuenta de cómo se están planteando las medidas de choque en el estado de alarma.

Insisto: la realidad de las empresas tecnológicas es que tenemos una gran parte de nuestro negocio apoyado en la industria turística, y que estamos en un limbo sin ingresos… pero sin poder acogernos a posibilidades legales para mitigar el coste. Me refiero tanto a los ERTES por fuerza mayor como al acceso a financiación de las líneas ICO avaladas por el Gobierno. Y que están limitadas por CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), que nos deja fuera a la mayoría.

Reclamamos un planteamiento realista sobre un sector, que, de perder tejido productivo durante esta crisis, difícilmente podrá recuperarse a tiempo. Muchas organizaciones estarán abocadas a la desaparición, ya sea por cese de actividad, o bien víctimas de la especulación de grandes corporaciones con el capital suficiente para “engullir”, literalmente, lo que ha costado más de 30 años construir en Baleares, colocándonos como un referente del TIC Turismo en el mundo.

Debemos pensar en el futuro, por muy complicado que sea. Pero los cálculos cortoplacistas de cualquier índole repercutirán negativamente en la capacidad de las empresas de llevar a cabo sus estrategias futuras, imprescindibles para salir de este túnel lo mejor preparados posible.

España lidera hoy algunos rankings realmente tremendos, que discuten seriamente nuestra posición en el mapa mundial por no haber hecho un planteamiento de máximos, sino cálculos a corto plazo que, en mi opinión, nos han llevado a una situación absolutamente sobrepasada y que, desgraciadamente, se mide en vidas humanas.

El Covid-19 no entiende de nombres, tamaños de empresa o capacidad de generación de beneficios. Ataca de forma indiscriminada y nos iguala a todos por la base, moviendo los cimientos de nuestras más profundas creencias.

Nada volverá a ser igual después de esta crisis. El efecto emocional es complicado de imaginar. Lo que sí es seguro es que en el subconsciente de todos quedará para siempre la certeza de nuestra tremenda vulnerabilidad. Y eso es algo que, de un modo u otro, afectará a nuestros planteamientos vitales futuros.

Es el momento de confirmar el peso real de los valores y comprobar nuestra verdadera capacidad de empatía, responsabilidad, solidaridad, sufrimiento y superación, a todos los niveles: personales, profesionales, públicos y privados.

No podemos ni debemos olvidar, que más allá del tremendo cambio que se ha producido en nuestras vidas, hay personas que sufren la enfermedad, personas que mueren por la misma y personas que trabajan a pie de calle luchando con la pandemia. Les debemos nuestro, respeto, cariño y admiración y hacer todo lo posible para asegurar la vuelta a la normalidad, tarde lo que tarde y cueste lo que cueste.

Saldremos de esta situación, eso es seguro, y mientras lo hacemos, habremos aprendido muchas lecciones existenciales que nos harán más fuertes, más solidarios y conscientes de nuestra verdadera capacidad de superación”.

Como conclusiones, se han de destacar un estudio bibliométrico y la neurociencia del consumidor en el turismo.

Se ha de añadir que “

Las nuevas tecnologías que facilitan el distanciamiento social, la transmisión de información sin contacto físico y el rastreo de los viajeros van a tener un protagonismo destacado en la industria turística durante los próximos meses o años, mientras no llegue una vacuna eficaz contra el coronavirus.

Img Hosteltur

Rastreo de personas y contactos

Una de las herramientas que en teoría va a ser punta de lanza en esta nueva era es la nueva aplicación móvil Radar COVID, impulsada por el Gobierno.

La app se puso a prueba el pasado mes de julio durante un programa piloto en la isla canaria de La Gomera y la previsión es que sea lanzada a nivel nacional a partir del 15 de septiembre.

Durante la prueba realizada en La Gomera (en la que se simularon cuatro oleadas de rebrotes ficticios), la app permitió doblar los datos recopilados por los rastreadores manuales. En concreto, gracias a Radar COVID se detectó una media de 6,4 contactos estrechos por cada positivo, cuando la capacidad de los rastreadores manuales en Canarias se sitúa en alrededor de 3. Un usuario descarga la aplicación móvil Radar COVID. Foto: EFE Cati Cladera

La app utiliza el Bluetooth de los móviles para avisar a sus usuarios si han estado a menos de dos o tres metros de una persona contagiada en los catorce días anteriores a un nuevo diagnóstico.

Radar COVID no utiliza la geolocalización ni recoge ningún dato de los usuarios, sino que asigna números aleatorios a los móviles de los ciudadanos que voluntariamente se la instalan para avisarles de que tienen que contactar con las autoridades sanitarias por haber estado últimamente cerca de algún infectado, al que nunca se identifica.

La aplicación también estará disponible en inglés, para los turistas que visiten España.

Inspiración y planificación del viaje

Otras aplicaciones instaladas en los smartphones de los viajeros permitirán planificar los viajes con mayores garantías sanitarias.

Por ejemplo, Google Maps ha introducido alertas de conducción para notificar a los usuarios puntos de control y restricciones por COVID-19 a lo largo de su ruta.

Además, la página google.com/travel muestra avisos sobre restricciones de viajes a los destinos seleccionados y permite filtrar la búsqueda de hoteles por aquellos con políticas de cancelación gratuitas.

Las plataformas diseñadas para la planificación de viajes, donde los usuarios comparten contenidos, también han tenido que adaptar su producto y estrategia a la era COVID, según explica Diego Rodriguez CEO de Passporter.

“Desde que vimos que la pandemia se estaba acelerando, replanteamos el producto aplicando todas las necesidades que considerábamos que los usuarios nos demandarían. Lo primero de ello supuso focalizar gran parte de la oferta a nivel nacional”.

Además, “los usuarios no solo nos demandaban oferta nacional ( única, creada por viajeros locales, que no encuentras en Google de forma directa) sino que además nos solicitaban itinerarios y experiencias que estuvieran alejadas de las masificaciones por motivos de seguridad. Por ello todo el equipo se centró en generar itinerarios que huyesen de las grandes urbes”.

Otra herramienta que facilita la planificación de viajes a destinos alejados de la masificación urbana es la nueva plataforma “Parques Nacionales Interactivos de España”. Incluye los límites de todos los Parques Nacionales, las rutas y los puntos de interés para los visitantes. También se pueden consultar los perfiles longitudinales de los senderos, cargar rutas propias sobre el mapa e imprimir y compartir los mapas resultantes.

Entre las funcionalidades destacadas, se ofrece por primera vez la opción de navegar sobre modelos 3D a muy alta resolución de tres Parques Nacionales (de momento): Picos de Europa, Sierra de Guadarrama y Ordesa y Monte Perdido.

Video conferencias personalizadas

En un momento en que para el viajero es más importante que nunca disponer de información lo más actualizada posible sobre condiciones sanitarias en los destinos, modificaciones de horarios, establecimientos abiertos, etc, las oficinas de turismo también están adaptándose a estas nuevas necesidades con la ayuda de las nuevas tecnologías.

Por ejeplo, el servicio de información y atención a los turistas ofrecido de forma presencial por la Red de Oficinas de Turismo de Cataluña ha pasado a estar disponible también en el entorno digital, a través de un chat en directo ubicado en la web de promoción turística de la Generalitat y un nuevo servicio de videoconferencias personalizadas.

Según explica el Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, a través de esta Oficina de Turismo Virtual de Cataluña “los usuarios pueden realizar consultas, ampliar información y resolver dudas sobre cualquier experiencia turística del destino, en un espacio gestionado por un equipo de 35 informadores de la Dirección General de Turismo”.

Con esta nueva herramienta, indica la dirección general de Turismo de la Generalitat, “los potenciales visitantes recibirán un servicio de la misma calidad que si acuden presencialmente, facilitando así la fase de planificación de su viaje”.

Chatbots para destinos turísticos

A la hora de proporcionar información sobre un destino turístico donde se tenga en cuenta la nueva situación provocada por la pandemia, también entran en juego sistemas automatizados como los chatbots.

Así, Turisme Comunitat Valenciana y la empresa de Castellón SemanticBots han desarrollad un proyecto piloto de chatbot para Santa Pola y Vinaròs.

“Los objetivos que se buscan alcanzar con este chatbot son varios, en primer lugar, que la información digital relacionada con el turismo en los municipios sea más accesible para las personas con discapacidades. En segundo, lugar facilitar a los municipios y a los técnicos de turismo la posibilidad de dar una respuesta más rápida y adaptada a las necesidades de los turistas. Por último, y no menos importante, tratar de dar respuesta a las nuevas necesidades que se están generando por parte de los turistas relacionados con el coronavirus en los municipios, de modo que éstos puedan mejorar su respuesta ante esta situación, aportando mayor seguridad e información al turista”, explica el equipo que ha desarrollado el proyecto.

De este modo, y gracias a la experiencia de las oficinas de turismo, los chatbots disponen de respuestas a múltiples preguntas trabajadas conjuntamente con los técnicos de turismo de Santa Pola, Vinaròs, Invattur y el equipo técnico de SemanticBots, relacionadas con turismo accesible, el municipio, sus monumentos, sus servicios y sobre las medidas de seguridad del turismo frente al coronavirus.

Información de aforos y mesas libres

También en la Comunidad Valenciana tres emprendedores han creado una aplicación para smartphones denominada Findyt, que permite a los usuarios conocer en tiempo real la disponibilidad de mesas de un local de hostelería o de ocio y recibir una notificación cuando se quede alguna libre. Una información clave para el usuario en tiempos de restricciones de aforos y horarios.

Esta herramienta, que actualmente utilizan ya 6.000 establecimientos de la Comunitat Valenciana, Albacete y Murcia, facilita además a las empresas la gestión interna y aumenta la seguridad al evitar colas a las puertas de sus negocios, informan desde la empresa responsable del proyecto.

La aplicación permite además acceder a la carta del establecimiento y buscar locales filtrando por si tienen menú diario o no, si están abiertos, si hay mesas libres o disponen de terraza.

Con esta iniciativa, los emprendedores valencianos pretenden “apoyar a la hostelería y fomentar la distribución de personas en los distintos locales para activar la economía” ante la crisis generada por la COVID”.

“Así, además de promocionarse y conseguir más clientes, los establecimientos pueden utilizar la aplicación como una herramienta de gestión interna con la que tendrán la posibilidad de controlar la plantilla de empleados, ver el estado de las mesas o añadir el menú diario”, añade uno de los creadores de esta herramienta.

Pedidos y pagos vía app

También encontramos la aplicación móvil BR Bars & Restaurants, que permite al cliente de un bar, restaurante u hotel hacer su pedido directamente a través de la app, sin necesidad de que el camarero se tenga que acercar a tomar nota.

“De la misma forma, es posible pedir desde cualquier parte del alojamiento: habitaciones, piscinas, bar, hall, etc”, según explica esta empresa. Aplicación para solicitar un pedido en bares, restaurantes y hoteles. Foto: BR Bars & Restaurants

“Los huéspedes podrán pedir directamente desde su móvil lo que necesiten, desde snacks, bebidas, comidas, toallas y otros productos, mientras estén en la piscina o en cualquier otra parte del hotel. De esta forma, se evita el contacto directo con los empleados. Estos recibirán la orden y dejarán el pedido donde el usuario lo haya solicitado. Los hoteles tendrán la posibilidad de incluir todos los servicios que deseen ofrecer a través de la app para que tengan acceso los usuarios. Además, a través de la app se pueden solicitar servicios como gimnasio, spa, masajes, etc”, explica la empresa.

La plataforma digitaliza todo el proceso, ya que permite pedir y pagar directamente desde el móvil, además de ofrecer servicio de delivery y take away.

Conexiones aéreas

Los recortes de capacidad aérea y rutas llevados a cabo por las aerolíneas a raíz de la pandemia han complicado enormemente la planificación de los viajes donde se requiere conectar dos o más vuelos.

“Los viajeros buscan ahora opciones más creativas para llegar a sus destinos y al mismo tiempo algunas personas pueden vivir las conexiones como una experiencia estresante, ya que recorren un aeropuerto desconocido y temen perder su enlace”, explica Kiwi.com, una web de planificación de viajes, cuyo algoritmo patentado permite a los usuarios combinar vuelos y transporte terrestre de más de 800 operadores, incluidos muchos que normalmente no cooperan entre sí. Mostrador de ayuda para pasajeros en tránsito. Imagen: Kiwi.com

Para dar respuesta a estas nuevas necesidades de los viajeros, esta compañía se está asociando con aeropuertos mediante la introducción de un Smart Pass, “que ayudará al pasajero en tránsito a pasar de manera segura por el aeropuerto y, en algunos casos, contará con un mostrador dedicado donde encontrará asistencia por parte del personal del aeropuerto”.

“Para aquellos pasajeros que buscan rapidez, el Smart Pass permite una selección más amplia de vuelos en conexión, ya que se puede acortar el tiempo mínimo de enlace entre el aterrizaje y la salida (…) El mostrador está equipado con teléfonos de Kiwi.com que los pasajeros pueden usar para llamar al servicio de atención al cliente”.

Reducción del contacto físico en hoteles…

Una vez el cliente ha llegado al destino y se registra en el hotel, puede encontrar nuevas tecnologías propias de la era COVID.

Por ejemplo, la cadena hotelera española Ilunion ha implantado en sus establecimientos un proyecto de digitalización accesible “con el que se garantiza que los clientes y los trabajadores puedan mantener la distancia de seguridad en las instalaciones y evitar así el contacto de riesgo asociado al Covid-19”.

“El proyecto, fruto de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, nace para garantizar la seguridad en los hoteles que la compañía ha abierto en las últimas semanas. Consiste en la colocación de códigos QR por todas las instalaciones del hotel que permiten un acceso digital a información que tradicionalmente estaba disponible en otros soportes”, explica la empresa.

La nueva herramienta cuenta además con un desarrollo totalmente accesible para personas con discapacidad física, visual o auditiva.

… Y en apartamentos turísticos

Si el cliente opta por alojarse en un apartamento, también encontramos nuevas herramientas tecnológicas que facilitan el distanciamiento social y reducen el contacto físico.

“La instalación de smartlocks y de sistemas de seguridad en los apartamentos para asegurar la comodidad de propietarios y huéspedes va en aumento”, apunta la empresa gestora de apartamentos turísticos Olala Homes.

Esta empresa está utilizando en España la plataforma de Avantio desarrollada en Barcelona para gestionar las reservas, los sistemas de control de smartlocks HoomVip – con sede en Madrid – y de la murciana StayMyWay, así como el sistema de detección y medición de ruido de Roomonitor, que tiene su sede en Barcelona.

“Entendemos que todas estas herramientas no tardaran a ser esenciales para la gestión de los apartamentos turísticos en esta nueva normalidad, ya sea tanto por una cuestión de higiene, para estar de acuerdo con las normativas locales, o por temas de seguridad, explica Ittai Savran, CEO de Olala Homes.

Control de temperatura

Una necesidad que ha surgido debido a la pandemia es el control diario de la temperatura a las personas que acuden a un centro de trabajo. Cabe recordar que en España las empresas sí pueden tomar la temperatura a sus empleados, pero hay una zona gris cuando se trata de clientes. Ver ¿Puede un hotel o una discoteca tomar la temperatura a un cliente?

Entre las novedades tecnológicas en este campo, destaca el sistema de control de temperatura por lectura en la muñeca lanzado por B+Safe. Sistema de control de temperatura por lectura en muñeca, desarrollado por B+Safe

“El nuevo sistema es autónomo y no requiere de terceras personas, ya que es el propio usuario quien realiza todo el proceso, y se puede conectar fácilmente a diferentes sistemas de control de acceso -torno, portillo, torniquete, etc.- de manera que sólo se podrá pasar este control cuando la temperatura no supere los 37.5º”, explica esta empresa.

El sistema incluye un sensor para medición de temperatura corporal sin contacto, “con un dispositivo infrarrojo integrado, y se puede situar el sensor de temperatura en diferentes alturas para hacerlo accesible a personas de todas las estaturas, niños y personas con movilidad reducida””.

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