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¿Como desarrollar la resiliencia ante los retos laborales?

NOs encontramos ante un nuevo escenario, cambiando las formas de relacionarnos, así como la forma de llevar a cabo la prevención de riesgos laborales. Administraciones Públicas y empresas han tenido que llevar a cabo cambios en este ámbito como consecuencia de la d

La resiliencia es la capacidad para sobreponerse ante la adversidad. Ahora está muy de moda este término. En este punto, se ha de decir que “lo cierto es que nos encontramos en una época de constante cambio y con ello necesidad de adaptación a los nuevos entornos, consecuencia natural de una sociedad tan desarrollada que cada vez ofrece mayores oportunidades para todos y todas. Esto implica que cada vez coge más fuerza, en nuestra sociedad y nuestras organizaciones, el concepto de resiliencia, entendido como la capacidad que tenemos todas las personas para reponernos ante la adversidad y salir beneficiadas de ella. Podríamos añadir también que la resiliencia nos permite adaptarnos bien al cambio o incluso continuar con nuestra vida a pesar de los contratiempos u obstáculos.

Y es que este concepto que desde la psicología tomamos prestado de la física, designa la capacidad del acero para recuperar su forma inicial a pesar de los golpes que pueda recibir y a pesar de los esfuerzos que puedan hacerse para deformarlo. La especie humana está determinada a encontrar contratiempos (algunos muy difíciles de gestionar) así como a recuperarse.

Esto es, todos y todas enfrentamos adversidad en la vida. Puede ser algo pequeño, como una mala valoración en el trabajo o un malentendido entre amigos. Otras veces es grande, como podría ser recibir un diagnóstico de una enfermedad crónica o la muerte de un ser querido.

Asimismo las personas nos acabamos recuperando de cualquier situación por dura que sea, y seguro que a todos nos viene a la mente el ejemplo de alguien que conocemos que ha superado una difícil situación, pero también puede venirnos a la memoria el ejemplo de otra persona que ha tenido serias dificultades para reactivarse tras un golpe de la vida”.

La resiliencia es una de las cosas que más tienen que trabajar las empresas, para potenciarla a nivel individual y organizacional por las mismas empresas. El COVID-19 ha provocado que nos tengamos que adecuar de manera muy rápida a las nuevas necesidades que están surgiendo, así como a los cambios que están introduciendo las empresas y las Administraciones.

También hay que destacar en el ámbito de la resiliencia en tiempos del COVID-19 el tipo de profesión, sobre todo por el tipo de profesión, como pueden ser sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad. la docencia, etc.

Dicho esto, también hay que decir que influye mucho el tipo de persona en el ámbito de la resiliencia, sobre todo por factores como miedos e inseguridades, nivel de autoestima, estado de ánimo. El hecho de estar sometido a presión por la situación de la pandemia, el aumento del estrés por este hecho influye mucho en el ánimo de la persona.

Las profesiones que se han comentado son auténticas supervivientes en la época que corre.

En cuanto a la forma que nos afecta esta situación, destaca la FATIGA PANDÉMICA, por la sensación de agotamiento mental, apatía, desmotivación que podemos sufrir. Se caracteriza por una sensación de indefensión o preocupación, tristeza, irritabilidad, etc.

Esta fatiga pandémica se debe principalmente al impacto del coronavirus en nuestra vida, por meses y meses de noticias negativas, por el miedo al contagio, la carencia de motivación.

La resiliencia es prepararse para afrontar la situación, la mejor forma de empezar es dejar de hablar y comenzar a hacer (Walt Disney). Se ha de destacar otra vez que la resiliencia es la capacidad para prepararse, recuperarse, y adaptarse ante el estrés, reto o adversidad.

En este punto, también hay que añadir que “Adam Grant, profesor de Administración y Psicología en la Universidad de Pensilvania y coautor del libro Opción B: afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad junto con Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, cree en lo segundo: “Hay un conjunto de comportamientos que se pueden aprender de manera natural y que contribuyen a la resiliencia”.

Si bien la corriente de la psicología positiva enfoca su labor en cómo desarrollar la resiliencia desde la infancia, existen acciones que permiten a los adultos impulsar esa capacidad de afrontar los contratiempos y salir fortalecidos. En dicha etapa se multiplican los factores que causan estrés, pero la experiencia vital previa y el aprendizaje adquirido en el control de las emociones —aquí entra en juego la inteligencia emocional— son bazas a favor para lograr ser personas más resilientes. Aquí ofrecemos algunos consejos para impulsar tu resiliencia.

¿Cómo ser más resiliente?

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA RESILIENTE

La resiliencia es un proceso dinámico que engloba multitud de factores: desde sociales —el contexto familiar, el entorno cultural, la situación socioeconómica— hasta físicos —cognitivos, bioquímicos o fisiológicos—. Pero sí hay una serie de atributos comunes entre las personas resilientes. A continuación, repasamos algunos de ellos:

 Autoconocimiento y autoconfianza

Conocen sus propias fortalezas y debilidades, lo que les ayuda a ponerse metas, a identificar emociones positivas y negativas y, en definitiva, a creer en sí mismos y superarse.

 Empatía y sociabilidad

Tienen la capacidad de entender y de establecer vínculos afectivos con otras personas, creando relaciones saludables que les permiten integrar redes emocionales sanas en las que apoyarse.

 Positividad y humor

Un enfoque positivo ayuda a afrontar las situaciones adversas, ya que ante cualquier experiencia el foco se sitúa en el lado bueno. El humor también es un gran aliado.

 Flexibilidad

Pese a que tienen muy claros cuáles son sus objetivos y poseen la perseverancia para alcanzarlos, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario.

 Tolerancia

Saben controlar el malestar que produce en la mayoría de personas, en forma de tensión o estrés, la frustración o la incertidumbre.

 Creatividad

Son capaces de transformar una experiencia dolorosa en algo útil o incluso bello.

 Viven en el presente

Tienen el hábito de vivir el aquí y ahora, y poseen una gran capacidad de aceptación. Practican, sea de forma consciente o inconsciente, una técnica como el mindfulness“.

Ahora cabe preguntarse qué es una persona resiliente. Dentro de esto hay que distinguir la resiliciencia a resistencia. Una persona resiliente ha de tener cualidades como el sentido del humor (aprendiendo de todos los momentos), ser capaz de aguantar serios problemas y aunque se sienta inundado, tomándolo con serenidad, así como usar las habilidades propias para enfrentar la situación que nos ha llevado a esa situación, aprovechando su experiencia ¡POSITIVAMENTE!

Resiliencia y resistencia se diferencian en que en la resistencia aceptamos la situación que nos ha llevado a esa situación, sin embargo, en la resiliencia no lo aceptamos y nos enfrentamos a los inconvenientes y problemas que surgen.

En cuanto a los pilares de la resiliencia, caben destacar los siguientes (Doctor Rojas Marcos):

  • CONEXIONES AFECTIVAS: relaciones interpersonales, apoyo social. El apoyo social es fundamental en la resiliencia.
  • FUNCIONES EJECUTIVAS: autocontrol, dirigir los pensamientos, gestión emocional, superar los retos y amenazas.
  • CONTROL INTERNO: creencia realista de dominio de las circunstacias.
  • AUTOESTIMA. Teniendo mucha confianza.
  • PENSAMIENTO POSITIVO: luchar contra la adversidad, esperanza, perspectiva optimista sobre las cosas, las circunstancias, la vida.
  • MOTIVOS PARA VIVIR: sentido de la vida, confianza en el futuro, conciencia de una misión, etc.

En este punto, cabe destacar que los destacar que los puntos destacado en negrita quizá sean los más importantes.

En este punto, se habría de añadir que “es importante valorar qué habilidades son necesarias para reaccionar ante un momento tan convulso como éste, donde anticiparse ante un futuro incierto no es la solución más adecuada. Se trata más bien de diseñar estrategias que se vayan adaptando a los cambios. En este sentido, tanto adaptabilidad como agilidad serán competencias muy valoradas para comenzar a avanzar hacia esos cambios.

Uno de los principales aspectos que nos estamos encontrando es la elevada tasa de desempleo que se está produciendo. Esta elevada tasa de desempleo, se hace más notable en los contratos temporales. Determinados empleos se verán más afectados que otros, lo que se traducirá en que muchas de las personas desempleadas, tendrán la necesidad de reinventarse, y realizar formación para reconducir su búsqueda de empleo hacia otros sectores.

Se plantean nuevas líneas de formación, que vayan más allá de la mera cualificación de personas en competencias  específicas requeridas  para un puesto de trabajo concreto, ya que se buscaran profesionales que además de aplicar los conocimientos, realicen un buen desempeño del puesto de trabajo.

Se aprecia la necesidad de reforzar sectores como el sanitario, limpieza y cuidados, … sectores en los que el factor humano no puede ser sustituido por máquinas, al igual que se hace evidente la demanda de formadores en competencias digitales y profesionales del sector informático.

Por ello, la formación que se plantea para mejorar la competitividad de las personas que buscan un empleo ha de ir dirigida a reforzar los sectores sanitarios, asistencial, educativo e informático principalmente,  pero también ha de contemplar la formación en competencias digitales y habilidades sociales en todos los sectores.

La digitalización deja de ser una opción para convertirse en una necesidad dentro del  mercado laboral. La digitalización ha favorecido que muchas personas puedan mantener sus puestos de trabajo a través del teletrabajo, que ha venido acompañado a su vez de muchas ventajas traducidas en términos de conciliación, tiempos de desplazamiento e incluso de una  mayor productividad.

Hasta la llegada de esta situación, el teletrabajo era una práctica bastante residual en nuestro país, ya que, según Eurostat, solo un 4,3 % de la población utiliza esta forma de trabajar, frente a porcentajes del 14 % en los Países Bajos y del 13,3 % en Finlandia. El teletrabajo y las relaciones digitales se han desmarcado como dos elementos indispensables ante este nuevo escenario empresarial. Hemos entendido que la productividad tiene más que ver con el talento que con el lugar.

Otra de las herramientas que pone sobre la mesa esta situación es el Networking, es indispensable cambiar la forma en que nos relacionamos profesionalmente, pues nos vemos en la necesidad de trasladar los contactos presenciales, al entorno digital.

El mundo que conocemos, en el que las relaciones personales cara a cara priman, en el que lo habitual es asistir a reuniones y eventos, se disipará, al menos “mientras convivamos con el virus”, por lo que el salto al mundo digital e interactivo es una necesidad si queremos seguir prosperando a través de las relaciones sociales.

Otro de los grandes cambios que se van a producir, pone su foco en las competencias como método de consecución y mantenimiento del empleo. Un modelo de selección basado en Soft Skills o competencias blandas, necesarias en el desempeño de cualquier tipo de trabajo se abre paso en los sistemas de selección de personal y se convierte también en requisito indispensable para mantener el empleo.

Las Soft Skills, facultan a las personas para moverse adecuadamente por su entorno, trabajar bien con otros, adaptarse bien al puesto, en definitiva, hacen profesionales más competentes dentro de la organización. Los expertos valoran cinco soft Skills como las más importantes hoy en día: creatividad, dotes comerciales, colaboración, gestión del tiempo y flexibilidad.

Elaborar una buena marca personal y una buena estrategia para utilizar dicha marca entre las redes profesionales se convertirá en un reto para gran parte de nosotros. Tendremos que definir cuidadosamente que tipo de profesionales queremos ser y hacia qué sectores vamos a dirigir nuestra marca. Para ello es importante conocer que necesitan las empresas y como vamos a ofrecer respuesta a dichas necesidades.

El conocimiento de multitud de canales de búsqueda de empleo, es otra de las herramientas que nos aportarán información sobre los sectores que demandan empleo y como acceder a ellos. Para ello es importante tener en cuenta la figura del orientador/a como personal de apoyo y guía en nuestro proceso de búsqueda de empleo.

Estar actualizados sobre las posibilidades que nos ofrece el mercado laboral se hace imprescindible para no dejar escapar oportunidades”.

¿Cómo podemos cuidar nuestros pensamientos para ser resilientes? En primer lugar, ser más positivos (realizando un ejercicio de escritura sobre lo que nos preocupa). A nivel general, en cualquier puesto de trabajo, mantener una mente positiva aumenta nuestras posibilidades de éxito, así como hacer ejercicio. Otra de las estrategias para este fin, es utilizar un lenguaje positivo. No hay que tener miedo al fracaso. De la adversidad se aprende mucho.

Por último, cabe destacar la necesidad de que las organizaciones empresariales y Administraciones entienda la situación en que estamos, así como qué elementos se necesitan para motivar a las personas, y ver por la situación que están pasando los profesionales. Aquí habría que añadir la necesidad de que se muestre interés por el bienestar de los empleados.

Incluso habría que añadir que “en una era en la que los negocios se mueven más rápido que nunca, no es de extrañar que la resiliencia se haya convertido en la nueva habilidad empresarial imprescindible. Si bien las personas con equipos a su cargo  o las organizaciones siempre han sabido acerca de los beneficios personales de ser resilientes, no siempre han reconocido que también es necesario por el bien de sus equipos y la salud organizacional.

De hecho, como indica la encuesta global “Human Capital Trends” realizada por Deloitte en 2014, el 57% de los consultantes contestó que perciben a sus organizaciones como más bien débiles en lo que se refiere a ayudar a los líderes a gestionar horarios complicados así como a ayudar a los empleados a lidiar con los flujos de información. Además indican la existencia de una necesidad urgente por afrontar este reto.

Otra muestra de la importancia de la resiliencia en el lugar de trabajo la traemos de la mano de un estudio en Gran Bretaña. Cuando Sarah Bond y Gillian Shapiro, ambos consultores en empresas, preguntaron a 835 empleados de organizaciones públicas, privadas y sin ánimo de lucro en Reino Unido cuáles eran las demandas del estrés que agotan sus reservas emocionales, no apuntaron a tragedias como los atentados en Londres, posibles errores de negocios, la necesidad de mantenerse al día con el acelerado ritmo cambiante actual, ni siquiera los desafíos que presenta la situación económica, sino que señalaron a sus compañeros y compañeras de trabajo. Y es que las nuevas generaciones de empleados valoran más la cultura del lugar de trabajo por encima del salario. 

Es decir, comprender a los empleados y los retos emocionales que estos encaran ayudará a conservar la plantilla, gestionar el personal y fomentar el compromiso de este.

Conseguir que tu equipo construya una batería de reserva resiliente implica que tenga una mayor facilidad para volver a un estado emocional normal tras pasar por un período difícil, como pueden ser períodos de estrés o sentimientos de fracaso. Los empleados que son emocionalmente resistentes se adaptarán más fácilmente al cambio en el lugar de trabajo, gestionarán las cargas de trabajo de manera más efectiva y fomentarán mejores relaciones de trabajo con quienes les rodean.

gráfica de actitud positiva

Formaciones específicas para incrementar la resiliencia ayudan a los empleados a aprender a reconocer sus señales o síntomas del estrés, responder ante el cambio, ser proactivos y mejorar su actitud al encarar períodos de dificultad. Las empresas u organizaciones hoy en día constituyen un espacio ideal donde ayudar a los empleados a que se ayuden a sí mismos.

Como bien indica Rich Fernández, director de desarrollo de aprendizaje y organización en Google, eBay, J.P Morgan Chase y cofundador de Wisdom Labs, apunta: ‘He visto una y otra vez que los individuos y equipos más resistentes no son los que no fallan, sino los que fallan, aprenden y prosperan gracias a eso.’

Y tú, ¿fomentas la resiliencia en tu equipo?: Ten en cuenta estas 6 ideas.

Construyendo equipos resilientes

Por tanto, ¿cómo podemos desarrollar resiliencia y mantener nuestra motivación y la de nuestro equipo  ante picos de estrés o incluso demandas constantemente crecientes? Os proporcionamos algunas ideas basadas en la reciente investigación en neurociencia, comportamiento y psicología organizacional:

  •    Conecta con los demás. En este caso: tu equipo.

Se cercano o cercana, pregúntales qué necesitan, ten algo de tiempo de calidad con ellos y ellas. Ya sea que se sientan abrumados por su propio estrés o por las demandas del entorno, la manera de volver a la estabilidad emocional es conectar, no escapar. Los beneficios de adoptar un enfoque cercano y empático puede ayudarte y ayudar al equipo a mantener la motivación y el optimismo.

  • Propicia la adaptación al cambio.

Ayúdales a adaptarse a las diferentes exigencias al valorar con tu equipo qué parte es su responsabilidad (y por tanto está bajo su control) y qué parte no controla (y por tanto debe aceptar, derivar a otro departamento, etc.)

Otra manera de adaptarnos a los cambios es entrenar la capacidad de relativizar, así sean pequeños errores, sentimientos de fracaso o dificultades que tú o tu equipo sentís que os están obstaculizando para desempeñar vuestra labor. En períodos estresantes o fechas límite cercanas realizar reuniones de seguimiento o transmitir información sobre los procesos también fomentará la interacción positiva con los empleados.

  • Establece una consecución de metas.

Se ha demostrado la efectividad de la motivación en la consecución de objetivos personales y colectivos. Valora cuáles son los de tu equipo (¡y los tuyos!) y plantéales metas a corto, medio y largo plazo alcanzables y especialmente motivadoras de manera individualizada.

  • Media en los conflictos.

Actúa de catalizador ante los conflictos interpersonales de tu equipo, reduciendo los comportamientos inadecuados de manera transparente y abierta. Busca acuerdos, entendiendo todas las partes y comunicando desde la asertividad.

  • Fomenta las habilidades personales.

Ayúdales a conocer y poner en práctica las habilidades que ya tienen. Dedicar reuniones a evidenciar cuáles son estas cualidades personales (¡aunque a primera vista no sean laborales!) mejorará la cooperación grupal.

  • Muestra una Actitud Positiva.

Sé ejemplo de actitud positiva remarcando a tu equipo qué hace bien (recuerda hacer una crítica constructiva o dar feedback personalizado), señala éxitos pasados y refuerza su contribución específica al desarrollo de la empresa o el equipo.”

FUENTES:

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